Don Rafael quería verla desnuda, se alejó un poco y la escena era una niña de 11 años con limoncitos como téticas, una piel blanca, una cadera ya un poco pronunciada de forma de mujer, aunque era una niña, sus pies solamente con unas pequeñas medias blancas, sus piernas algo gruesas para su edad y su Montesito especial abultado que sobresalía un poco. Se alcanzaba a notar cierta pelusa que ya tenía Katherine Riveros. La hizo dar vuelta para observar su colita parada, se agachó y le dio un beso en la colita de la nena al tiempo separó las dos nalgas de la niña y aceró su cara y pasó la lengua por su ano. Eso hizo estremecer y gemir a la chiquita que no había sentido eso ahí. Don Rafael estaba como ido de este mundo, excitado y enloquecido por tan delicioso manjar. El volteo otra vez para que la niña quedara otra vez de cara a él y así observó el cuadro que tenía en frente. Le separó un poco las piernas y pasó una mano entre ellas tocando completamente su vaginita que emitía fluidos blancuzcos, la mano era muy grande y las piernas de la nena tuvieron que darle paso y abrirse bastante. Sacó la mano de ahí y observó entre las piernas que los labios vaginales ya caían un poquito. Sin pensarlo mucho se arrodilló frente a la nena y acercó su boca a la hendidura de la chiquita y con su lengua la fue recorriendo de abajo hacia arriba y trataba de chupar, de meterse toda la vulva de la niña en su boca. Katherine Riveros solo gemía y se dejaba llevar por las sensaciones haciendo que esta abriera sus piernas un poco más y le diera acceso total.
Mientras tanto desde la cocina David observaba como se comían a su pequeña al tiempo que se sacaba la verga y se masturbaba viendo la escena. Él quería salir corriendo e unirse a la fiesta pero tenía que esperar su turno.
Don Rafael toco la chiquita y la acostó en el gran sofá y le separó las piernas, se acostó y pasando las piernas por sus hombros se hundió en la niña chupando la vaginita. La niña estaba totalmente entregada a las caricias y chupadas de su amante adulto. Suavemente y tomándose todo el tiempo Don Rafael siguió chupando y acariciando la pequeña vagina. Metía su lengua al interior de la nena y ella solo podía gemir y mover su cadera hacia adelante como queriendo que esa lengua penetrase más en ella. La lengua recorría los labios vaginales haciendo un surco entre ellos una y otra vez, suave y lentamente. Después de un buen rato en esa labor la vaginita de la chiquita estaba muy inflamada por la sabía manipulación del adulto.
Se sentó en el gran sofá, la tomó de las caderas y le dijo que ahora si estaba lista para lo que venía. La subió a sus piernas y de frente le separó las piernas y dirigió su verga a la entrada de la vaginita. La nena se sentó y poco a poco ella misma fue guiando la penetración. Una pequeña dificultad en el primer intento, pero solo fueron unos pocos segundos. La niña gimió duro cuando se dejó caer encima de la verga. Se sintió invadida completamente. Mucho más que cuando su papá se la culeaba. La verga de Don Rafael fue mucho más profunda en ella y lo sintió. Sin embargo, el adulto la controló sosteniéndola de las caderas. La totalidad de la verga no le cabría, no toda, por ahora no le cabría y le podía hacer algún daño. Lo evitó y la fue levantando poco a poco y otra vez la dejaba caer para que ella se ensartara. Katherine Riveros con esos movimientos supo cuáles eran los límites de la penetración y fue agarrando el ritmo de los movimientos, ya se levantaba ella sola y se dejaba caer, se levantaba y se dejaba caer. Don Rafael gemía y sentía como la pequeña vaginita le apretaba su verga al tiempo que entraba y salía. A pesar del licor en su cuerpo se controlaba para no hacerle daño y dejaba que la pequeña tomara el ritmo ella sola. Fueron tantas veces que se sentó en esa verga larga que en un momento dado Katherine Riveros se desgonzó encima de Don Rafael y tuvo su gran orgasmo acompañado de un poco de orina.
El maduro la depositó en el sofá y saliendo de ella se incorporó observando la cara de la nena congestionada por el placer. Al dejarla acostada de medio lado vio que la vagina de la niña estaba abierta y dejaba salir algunos líquidos él solamente de volvió agachar y empezó a chuparle la cuquita de la nena. Katherine Riveros se contraía del placer.
Se levantó un poco y miró hacia la cocina, vio a David con la cara totalmente ida. Se notaba que David estaba como loco y quería entrar en la escena, pero Rafael le hizo señas para que no lo hiciera, le indicó que todavía no. Se tomó un trago, respiró profundamente e inicio otra vez la batalla.
Agarró unos cojines y los puso debajo de Katherine Riveros, la acostó boca debajo de tal forma que el culito de la chiquita quedara bien alto y así él se arrodilló detrás de la nena y dirigió su larga verga a la entradita de la vagina de la niña. Sin ninguna dificultad la verga entró en la chiquita otra vez, pero esta vez él tendría el control de la situación, controlaba la entrada y salida de su verga y la profundidad. Al sentir que la verga de Don Rafael volvía a entrar en ella solamente sintió la embestida y los espasmos y movimientos involuntarios volvieron. Se agachó un poco más para permitir la penetración y su culito y vaginita se levantaron un poco más al tiempo que su carita quedó hundida en otros cojines, para más comodidad y la de su amante adulto.
David mientras tanto con su verga en la mano se acercó al lado de los amantes y trató de ver más de cerca las penetraciones que su amigo le daba a su chiquita, pero Dan Rafael lo apartó y con señas le indicó que se fuera, él no había terminado.
Una vez logrado esto Rafael se concentró en culiarse a la chiquita como él había soñado. Empezó con suaves penetraciones, repetidas veces, la deja descansar y volvía con más ímpetu. El cuerpo de la niña parecía una muñeca que se mueve sin voluntad. Volvían las penetraciones y esta vez eran más agresivas, hacía una repetición de estas, varias veces y la dejaba descansar. Katherine Riveros solo gemía y gemía. Rafael quería venirse pronto y lo quería hacer dentro de la niña. Se incorporó un poco sin sacar la verga dentro de la niña alcanzó su bebida, tomo un trago largo e inició la etapa final. Se coloco bien detrás de la nena, le enterró casi la totalidad de su verga y con un brazo estirado pasó la mano para sentir la entrada de su verga en la niña, sintió con sus dedos como entraba y salía su verga, la imagen, sin verla le emocionaba. Al tiempo que la penetraba puso sus dedos encima del clítoris de la chiquita y empezó a estimularlo como él sabía hacerle a sus pequeñas amantes. Sabía que al tiempo que las penetraba y les masajeaba el clítoris las niñas se enloquecían y tendrían el orgasmo más intenso del mundo. Empezó hacerlo, al principio suavemente, fue tomando ritmo y profundidad, cada vez aceleraba más y más y la niña solo se dejaba llevar, igual no podía controlar nada. Entraba y salía, entraba y salía, ya no salía mucho, pero si penetraba más y más y el movimiento era acelerado al tiempo de los masajes en el clítoris. Una y otra vez, cada vez más rápido, más rápido, más rápido. La niña emitió un gemido intenso y se desmayó, pero Rafael seguía entrando y saliendo a mucha velocidad. Sintió que se venía y no detuvo su movimiento hasta que estalló dentro de la chiquita sus corros de semen. Rafael también gimió o grito, todo al mismo tiempo. Quedó encima de Katherine Riveros por un rato. Quedó dentro de la nena un rato también. Cuando sintió que su verga se estaba encogiendo salió de la nena y se sentó en el sofá. Katherine Riveros solo respiraba fuertemente y se su cuquita se veía salir parte del semen de su amante adulto y también sus fluidos. Don Rafael se reclino hacia la nena y le dio un beso en la boquita, la niña no respondió el beso, no podía, estaba casi desmayada. Don Rafael agarró una manta de Katherine Riveros que había cerca y se la puso encima del cuerpo temblando de Katherine Riveros.
Se levantó con su verga semierecta y se dirigió a la cocina y encontró a David como en shock. Le sirvió un trago más y lo calmó, aunque la calma la necesitaba él mismo porque no quería que la noche acabara:
Quiero culiar más con la nena, le dijo No amigo, me toca a mí, es mi turno, ese era el trato Te doy lo que quieras, déjame más con ella, una vez más… Hicimos un trato, debes cumplirlo, después la puedes tener Vámonos mañana con tu hija que ya convertida en una putita bien rica vamos tu y Katherine Riveros para mi finca en tierra caliente, los invito, quiero culiarla de todas las formas, vamos, di que sí. Lo del paseo es buena idea, pero no podemos los dos al mismo tiempo, le haríamos daño. Ahora es mi turno, voy a dejarla descansar. Vale, vale, yo quiero ver cómo te la culeas. Pero mañana nos vamos a mi finca y allí hay un par de niñas también. Te dejo con ellas y yo con Katherine Riveros
