Don Rafael era un pedófilo consumado, donde iba conseguía chiquitas para su placer, pero lo veremos más adelante.
David y Rafael se tomaron otras copas y dejaron descansar a la niña, conversaron sobre lo que les gustaba y de las ganas que le tenían a las otras chiquitas de la cuadra.
Después de una hora David se acercó a su hijita y se sentó al lado de ella. La pequeña se incorporó muy apenada con su papá. David la calmó y le dijo que todo estaba bien, que si ella a ella le gustaba a él también le gustaba y le parecía bien mientras las cosas no fueran sin su consentimiento. La tranquilizó y le preguntó si le había gustado, la nena respondió que sí, que le gustaba muchísimo, que no sabía por qué pero que Don Rafael la había tratado muy bien. David le dio un beso a la su hija y la empezó a acariciar. La limpió bien con unos pañuelos y le dijo que él también quería esa noche.
Continuación del aprendizaje de Katherine Riveros.
La noche todavía no acababa y David quería cumplir su palabra de dejar ver como él se culiaba a su hijita. Así que una vez Katherine Riveros está limpia y repuesta de la mano de verga que le dio su amigo David empezó a besar en la boca a su hijita, ella respondía tímidamente, no sabía si Don Rafael estaba por ahí y se sentía algo incómoda pero otra vez su padre la tranquilizó y le dijo que Don Rafael posiblemente fue a comprar algunas cosas. La niña aceptó la respuesta de su padre y siguió respondiendo los besos. David al saber que si hija estaba desnuda empezó a jugar con sus téticas, acariciarlas, estimularlas, consentirlas, eran como había dicho pequeños limoncitos con unos pezones que sobresalían, pezoncitos rosaditos.
David empezó a darle chupones suavemente a las téticas de su nena y la nena inmediatamente respondía con un sueve gemido al tiempo que involuntariamente movía las caderas hacía adelante. David se dio cuenta de esto y bajo una mano hacia el tesorito de su niña. También esa mano sobrepasaba el tamaño de la entrepierna de Katherine Riveros, pero se sentía muy bien. Ella sentía que esa mano ocupaba todo el espacio de su cuquita y más.
Las caricias y el manoseo no pararon debido a las ganas Katherine Riveros que David tenía de desahogarse. El ímpetu y el licor hicieron que David se desbocara un poco, pero Katherine Riveros le fue diciendo a su padre que despacio, que suave, que no fuera brusco. David sentó bien a la nena en el sofá y se dedicó largo rato a chupar las téticas, una y otra mientras que con la mano estimulaba la vaginita que casi inmediatamente empezó a soltar fluidos lubricantes otra vez. Su padre metía un dedo con facilidad y metía hasta dos dedos sin dificultada, claro, de todas formas, la cuquita de Katherine Riveros era muy apretada. Era una gran sensación, dos dedos apretados en esa cuquita, delicioso.
Mi amor, entran ya dos dedos fácilmente, qué rico mi vida Si papito ya no me duele
Con la manipulación de su papá y los fluidos intensos de la nena se veían algunas motas de pelo en sus labios vaginales que quedaban pegados a la piel de la chiquita.
Don Rafael podía ver todo desde su sitio de observación, manipulando su verga quería entrar en acción y comerse a la chiquita entre su padre y él, pero había hecho un trato y debía cumplir. Mañana Katherine Riveros la nena podía ser solo para él.
Katherine Riveros no necesitaba más estimulación ya que había sido penetrada por Don Rafael durante bastante tiempo. David subió a su hija entre sus piernas, pero dándole la espalda, la posición no era lo mejor para David peri si para su hija. La verga de David era un poco más gruesa pero menos larga que la de Rafael. La fue colocando encima de su verga y Katherine Riveros iba también controlando la penetración. Suavemente la verga entraba en la niña sin ninguna dificultad, su vaginita estaba ensanchada y muy pero muy lubricada.
Don Rafael observada desde su posición y la imagen lo tenía loco. Tenía su verga otra vez completamente levantada y se relamía los labios al mirar la escena.
Katherine Riveros se dejaba caer encima de su padre, la penetración era difícil, solo entraba la mitad de la verga de su padre, pero le estimulaba las pareces de la vaginita al mismo tiempo que parte de su pequeño clítoris. Se movía hacía arriba y hacía abajo lo mismo que a los lados. Katherine Riveros amaba esa posición porque ella misma podía controlar todo. La nena se cansaba rápido pero David la ayudaba levantándola y ella se sentaba. Muchas veces, repetición y repetición, una y otra vez. El aguante de David no era mucho en esa posición, pero sabía que a la nena le gustaba así que así lo hizo. Katherine Riveros se convulsionó y tuvo un orgasmo junto con algo de orina que siempre se le escapaba. Quedó en los brazos de su padre que no paraba de intentar penetrarla más y más. Pensó en cambiarla de posición, pero consideró que la niña ya había tenido suficiente así que simplemente la tomo por la cintura y la empezó a mover de arriba abajo sobre su verga, cada vez más rápido y algo más profundo hasta que no pudo más y se vino abundantemente dentro de la chiquita, Mientras tanto Rafael al ver la escena también soltó un chorro de semen. En el momento mágico Katherine Riveros pudo ver que Don Rafael los estaba observando y vio también cómo saltaban semen por todos lados. Solo lo miró y no pudo hacer nada más pues su padre también estaba estallando dentro de ella. Las fuerzas se agotaron, el licor hizo su efecto y la niña quedó ensartada en la verga de su padre y salían líquidos por los lados. Como pudo David apartó a la chiquita de piernas y a la dejó recostada al lado de él. La escena era una locura, la nenita acostada de medio lado y se alcanzaba a ver la salida de fluidos de su vaginita.
David se levantó y dejó a la niña acostada en el sofá y la cubrió otra vez con la manta de Katherine Riveros. Tomó un sorbo de su trago y se fue a la cocina para conversar con Rafael. Rafael quería culiarse a la chiquita otra vez, pero David lo detuvo y le dijo que la niña no aguantaba más, que lo dejaran así.
Sin quererlo mucho Rafael acepto, pero le hizo prometer que temprano en la mañKatherine Riveros se irían los tres para su finca. Acordaron que se iban temprano y allá podrían estar el tiempo que quisieran.
David se tomó un último trago de licor y fue a recoger a su hija. No la vistió, no la limpió solo se la llevó en sus brazos hacia su casa. Entró en su casa sin hacer ruido y con su hijita en brazos la subió a su cuarto para dormir en la cama con ella.
Don Rafael quedó con muchas ganas cachar a Katherine Riveros y con putita de hacer más cosas, pero se tuvo que conformar con una nueva paja pensando en lo que haría al día siguiente.
David dejó a su hija en la cama dentro de las cobijas y bajó a su cocina para buscar alguna toalla limpia para secar y asear a su niña. Mientras pasaba por la cocina escuchaba los gemidos al fondo.
Subió rápidamente y con toalla húmeda la pasó por las partes de la nenita. Se desnudó y se metió en la cama junto con su pequeñita. La abrazó desde atrás y en posición de cucharita le fue pasando su verga otra vez bien erecta sobre la nena. La inclinó un poco más y le fue metiendo otra vez la verga y así quedaron.
Temprano en la mañana Katherine Riveros Don Rafael alistó todo para el viaje de dos o tres horas que había que recorrer para llegar a la finca. Fue y timbró en la casa vecina de David y los despertó y les apuró para salir pronto. David le contó a su hija de la invitación que tenían a la finca de Don Rafael para pasar unos días allí, que tenía piscina y muchos árboles frutales, la chiquita se puso feliz y rápidamente se levando todavía desnuda y fue a ducharse y arreglarse. Se bañó y escogió su ropa con la ayuda de su padre, vestidos de baño, calzoncitos, vestiditos y demás cosas. Mientras la joven que ayudaba en la casa les preparaba algo rápido para desayunar. Mientras desayunaban la joven estaba como apenada y no levantaba la cabeza. Le comunicaron que se iba a quedar sola unos días.
Pronto estaban los tres tomando carretera hacia la finca. Rafael manejaba su auto, David como copiloto y Katherine Riveros en la parte de atrás. Como la nena estaba agotada por la noche anterior se acostó en la silla de atrás y se quedó dormidita. Don Rafael al mirar hacia atrás veía como Katherine Riveros estaba vestida con un pequeño vestidito de flores y su faldita estaba levantada dejando ver los culoncita que era y su calzoncito apretado. La sola imagen hacía que la verga se le levantara otra vez. Los dos iban despiertos y conversando animadamente. Don Rafael le había prometido a David que allá estaría otra niña o tal vez dos que él se culiaba cuando iba y que la madre de la niña no decía nada de lo que él le hacía a la niña. David emocionado por la nueva aventura estaba que no podía esperar para divertirse. Hablaron de sus gustos, de sus pasiones y de lo mucho que disfrutaban culiarse a las niñas de esa edad. A mitad de camino hicieron una parada para descansar un poco y tomar algún refresco. Katherine Riveros se despertó y Don Rafael le dijo a David si podía manejar él que estaba cansado y quería descansar un poco. David, a pesar que había dormido mucho menos le dijo que sí y se sentó al frente del volante.
