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Cielo Riveros me hacen una Violación doble en una noche
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Racconto41 min di lettura

Cielo Riveros me hacen una Violación doble en una noche

– Mira putita como me tienes, de pronto se empezó a quitar el cinto y pude notar un gran bulto en su pantalón. – eres una putita bien rica, con solo verte en bikini haces que piense miles de cosas, mmm que rico se te ve tu culito, bien marcado y tus tetitas ni se digan, de todas mis alumnas tu eres la que más me pone caliente.

 

En eso saca un cuchillo y poniendo el filo de la misma en mi mini top lo corta por la mitad dejando mis pechos al descubierto, rápidamente y sin darme tregua hizo lo mismo con mi calza y dejándome completamente desnuda.

 

-Pero mira nada más en verdad que eres una puta, vas al gimnasio con esa ropa tan provocativa y encima vas sin ropa interior, de seguro te ha de gustar calentar a los hombres ¿verdad putita? –poco se ha de haber imaginado que antes que él, alguien ya habían abusado de mí y me había destrozado el bikini que llevaba debajo.

 

El miedo y el coraje me invadían y le tira una bofetada en la cara, me le quede viendo con cara desafiante y en eso me tomo de los brazo y me recostó otra vez, no me los soltaba y estaba lastimándome. –Bueno maldita perra veo que no quieres cooperar, en ese caso será por las malas.

 

Comenzó por besarme el cuello y lentamente fue bajando hasta llegar a mis pechos, en el primer instante en que sus labios comenzaron a apretar mis pezones, sentí un escalofrió por todo mi cuerpo, de pronto mis pezones comenzaron a dolerme y a ponerse duritos.

 

–no puede ser. –pensé, me está pasando de otra vez.

 

Al darse cuenta de mi erección comenzó a succionar con fuerza mis pezones, su boca se movía de un pecho evitando que la erección de los mismos bajara, de pronto empezó a disminuir su ritmo y empezó a darme pequeñas mordidas en ellos, eso ocasiono que me excitara al máximo y se me escaparan unos pequeños gemidos.

 

–Vaya, vaya me dijo tan rápido y ya estas excitada preciosa, que acaso nunca te complacen bien, pero desgraciadamente mi cuerpo aún no se recuperaba de la sesión anterior y es por eso que me excite muy pronto.

 

En ese instante, empecé a sentir un gran bulto en mi entre pierna, el borracho me soltó y se puso de pie para quitarse el cinto y a bajarse los pantalones. En el instante en que se los bajó pude ver como su falo erecto se liberaba de su prisión y este se movia por todos lados mientras su dueño terminaba de sacarse el pantalón.

 

Me puse muy nerviosa al vérselo. Era demasiado grande, mucho más que la del viejo estúpido que me follo antes.

 

–Jajaja parece que acabas de ver un fantasma. –me dijo. –mira nada mas como me tienes preciosa. –Me decía mientras se tomaba la verga y me apuntaba con ella.

 

–De seguro así se las has de poner a los del gimnasio verdad. –no le conteste, estaba espantada.

 

De pronto me tomo del cabello y me jaló hacia él, obligándome a ponerme de rodillas frente a él. –Ahora me las vas a mamar bien rico preciosa, quiero que me la chupes muy rico preciosa, me tomó de la cabeza y comenzó a pasar su pedazo por toda mi cara.

 

El olor que despedía era nauseabundo y mientras me la restregaba pude sentir en mis mejillas el calor de su excitación y como comenzaba a mojarse al saber que pronto me follaria.

 

Cuando por fin quiso metérmela a la boca me la acomodo en mis labios y me dijo.

 

–Besamela maldita zorra –pero lo que hice fue cerrar más la boca

 

–Que me la beses estúpida –pero no le hice caso. En eso me jaló del cabello e hizo que gritara de dolor, en ese momento aprovecho para metérmela a la boca, era desagradable lo que sentía, y el olor era insoportable.

 

Cerré los ojos y comencé instintivamente a mamárselo, no lo creía, mi lengua se movía por todo su tronco y sentía como sus venas se ponían duras de excitacion, me estaba denigrando yo misma, pero tomé el control y de repente le di un mordida a su pedazo, rápidamente me soltó y saco su verga de mi boca, aprovechando que se quedó tirado de dolor me puse de pie y me aleje corriendo del lugar.

 

Había corrido por lo menos cinco minutos cuando me detuve cerca de un árbol a tomar un poco de aire, estaba casi a otros 5 minutos de llegar a mi casa y ya no había rastros del borracho.

 

Por unos instantes tomé aire y me recuperé de la huida cuando me percate que estaba desnuda, del nerviosismo se me había olvidado tomar mi ropa del suelo, pero de nada serviría porque ese estúpido la había hecho pedazos.

 

Decidí no darle más importancia y regresar a mi casa, cuando de pronto noté algo en el árbol, aprovechando que había luna llena y un pequeño haz de luz entraba entre los árboles, vi que estaba grabado el nombre de Cielo Riveros, era el árbol que había plantado de niña y como imagine había crecido mucho, sus ramas estaban muy altas y fácil se podía construir una casa del árbol en él, me quede un instante contemplándolo, pero en ese momento algo me empujo y caí boca abajo al suelo, rápidamente me di la vuelta y trate de levantarme pero me dio una bofetada que me hizo caer de nuevo.

 

–Maldita estúpida –me dijo –cómo te atreves a morderme, pero ahora no tendré piedad de ti. –aun mareada por tremendo golpe trate de ponerme de pie pero todo me daba vueltas.

 

–Que rico par de tetas tienes puta. –Me decía mientras veía mi figura desnuda tendida en el suelo. En eso me tomo de las piernas y lentamente fue abriéndolas dejando mi conchita expuesta ante él.

 

-Uff… que rica panchita tienes mi amor. –Aprovechado de mí falta de resistencia, metió dos de sus dedos en mi rajita, cuando lo hizo, di un pequeño grito de dolor y note que le había gustado.

 

–Mira nada más como esta preciosa, estas toda mojada de la excitación, que puta eres mi cielo. –lo mire ya con lágrimas en los ojos, todo eso me parecía horrible.

 

Lentamente empezóa masturbarme y con su pulgar comenzó a jugar con mi clítoris, por el estímulo que estaba recibiendo, mi pelvis comenzó a dar pequeños espasmose inmediatamente comencé a excitarme.

 

Al ver que ya me tenía dominada, el borracho sacó sus dedos empapados de mis líquidos y como si se tratara de un manjar se los llevo a su boca para probar mi excitación. –mmm… que delicia mamita… que rica miel produces, es más deliciosa que un trago de tequila recién destilado.

 

Y así mi conchita quedó a su merced para seguidamente comenzar a dedearme rápidamente y sin tregua alguna. Con una mano me masturbaba y con la otra tocaba y frotaba mi clítoris furiosamente.

 

El contacto con mi clítoris fue fugas y rápidamente comencé a temblar en el suelo húmedo por el placer que sentía. –Eso preciosa disfrútalo, mmm que rico te retuerces lo estoy disfrutando al máximo. –me decía mientras seguía masturbándome.

 

Lo mire con cara de odio y me dijo –oh… así que quieres más.  –y dicho eso dejó de penetrarme para centrarse únicamente en mi clítoris, repentinamente el placer inundó todo mi cuerpo e instintivamente comencé a acariciarme mis pechos. – ¡Maldita sea!… –pensé –No puedo aguatar más.

 

En eso escuche que me decía. –quiero oírte gemir putita –pero yo no le obedecía, no quería darle ese placer. Así que no quieres gemir me dijo y volvió a meterme los dedos a mi vagina, pero esta vez ya no me dolía, ya estaba demasiado húmeda y entraban fácilmente, los metía y los sacaba rápidamente. El placer era insoportable, mis pezones me dolían demasiado, mi respiración era muy rápida y en cualquier momento sabía que tendría el orgasmo.

 

Mientras el desgraciado me proporcionaba placer, mi cuerpo desnudo se llenaba de polvo y lodo del parque, en mí cabello se enredaban las hojas secas que habían caído del árbol que planté, todo esto mientras la oscuridad del parque nos envolvía y solo algunos rayos de luz podían atravesar las gruesas ramas del árbol.

 

Mi vagina estaba explotando de placer, el leve silencio del parque era interrumpido por el squirt de mi humedad ocasionada por la penetración de los dedos de mi captor.

 

–Bueno preciosa como no quieres gemir te tendré que hacer gemir por la fuerza, saco sus dedos de mi conchita y hundió su cara en la misma y con su lengua siguió haciendo estragos en mí.

 

Sentía su lengua áspera recorrer toda mi vagina y como en algunos momentos jugaba con mi clítoris, era insoportable, a mi mente llegaban los recuerdos de cuando mi maestro me hizo lo mismo y de lo mal que la había pasado también esa vez.

 

No aguanté más, por más que me había resistido comencé a gemir. El maldito borracho solamente se dedicaba a seguir jugando dentro de mí con su lengua cuando de pronto hice algo que hasta el momento no supe porque, puse mi mano en su cabeza y la presione contra mi conchita, estaba súper excitada, mi cuerpo estaba poseído por todo el placer que me estaba dando, en eso comencé a gemir más fuerte y sin más tuve un orgasmo delicioso.

Prima di andare avanti…

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