Al despertar vi que todo el vestidor estaba oscuro y recordé lo que me había pasado, asustada, mire a todos lados buscando al cerdo desgraciado, pero no se encontraba, estaba completamente sola. Quise ponerme de pie pero no podía, estaba muy adolorida y batalle un buen para poder sostenerme, levante las prendas del piso y comencé a vestirme, empecé a recordar todos los malos momentos que pase con ese desgraciado y comencé a llorar desconsoladamente, aun no podía creer que me había follado de esa forma tan desagradable.
Al terminar de vestirme tome mi mochila y busque mi teléfono, cuando me fije ya eran las 9:26 de la noche, me seque las lágrimas y decidí salir de ese lugar, cuando de pronto suena mi celular y recibo un mensaje de un número desconocido.
–Hola preciosa, espero que cuando leas este mensaje ya estés despierta, déjame decirte que fue la mejor tarde de toda mi vida, la disfrute demasiado, ya me muero por contarles a todos los maestros lo que hicimos tu y yo, ah y otra cosa, que ni se te ocurra denunciarme a la policía, porque será inútil, tengo grande contactos ahí, así que será inútil y aparte grave toda la sesión que tuvimos gracias a las cámaras que puse en el vestidor el otro día, ¿no querrás que suba la película a internet y que todos sepan que gimes como una puta verdad? así que pórtate bien conmigo y no pasara nada. No vemos mañana y no llegues tarde, besitos en tus senos que tanto me gustaron.
Al terminar me invadió un gran coraje por no poder hacer nada y no poder denunciarlo, se salió con la suya y yo termine perdiéndolo todo… Salí del vestidor de chicos y me dirigí hacia la salida para tomar el autobús.
Eran las 10:00 de la noche cuando salía de la escuela, hace algunos momentos había pasado la peor experiencia de mi vida, uno de mis maestros me había follado y me había dejado abandonada en los vestidores de la alberca de natación.
Aun dolida por lo que me había hecho, me dirigí hacia la parada del camión, que me llevaría hasta mi casa. Cuando llegue no había nadie, muy pocos carros transitaban la ciudad, me sentía un poco asustada, pero por suerte el camión no demoró tanto.
El viaje en el camión no fue tranquilo, no iba muy lleno, así que no me dejaban de acosar los momentos que había sufrido, muchas imágenes de lo que me paso en esos vestidores llegaban a mi mente reviviendo las sensaciones que sentí y que aun podía sentir, los asquerosos comentarios que el maldito viejo me decía y los sentimientos de culpa por haber disfrutado de aquellos orgasmos originados de manera no consentida.
Por fin, después de una hora de viaje, llegue a mi parada, eran alrededor de las 11:10 pm cuando me bajé en el parque que está cerca de mi casa, me detuve un momento para pensar si atravesar el parque o rodearlo, ya que si me adentraba en él, llegaba más rápido, pero me daba miedo porque es un lugar muy oscuro y las luces de las calles casi no llegan por los grandes árboles que hay, sin embargo, a pesar de todo, yo conocía muy bien el lugar, de niña siempre me escapaba de casa e iba a jugar con mis amigos y algunos niños que venían de otras colonias.
Empecé a divagar en el pasado y recordé que en ese lugar había plantado un árbol y que todos los días visitaba para regarlo; cuando ya había crecido un poco, grabe mi nombre en su tronco para reconocerlo de los demás. Pero conforme crecía me fui olvidando de él y de ir a jugar, volví otra vez a la realidad y pensé que de seguro ese árbol que plante ya debería estar mucho más grande, así que por mi seguridad decidí tomar la ruta más larga, el clima no era muy favorable, ya empezaba a hacer frio y no traía un suéter que me cubriera, y desgraciadamente mi ropa para la práctica era muy delgada y casi no me cubría bien.
Llevaba un rato caminando, cuando de pronto veo que alguien viene caminando por la misma acera que yo, se me hizo un poco raro que alguien anduviera afuera tan tarde y con tan espantoso frio, pero por precaución me cruce hacia el otro lado para evitar pasar cerca de él.
Cuando había llegado note que él también había hecho lo mismo, y estaba casi muy cerca de mí, me detuve en seco y me puse blanca del miedo, me le quede mirando un instante y note que aceleraba su paso, no la pensé dos veces y corrí en sentido contrario, desgraciadamente me alcanzo en un instante y me tomó por mi cabello, paso su brazo por mi cuello y me dijo.
–Quieta preciosa, si no gritas y me das tu todo dinero todo saldrá bien. –Estaba paralizada del miedo y no me quedo más que hacer lo que me decía. Aun tomándome de mi cabello, saque como pude el dinero de mi bolso y se lo entregue, en ese instante me empujó hacia enfrente y caí al suelo. Rápidamente quise ponerme de pie pero mi cuerpo no reaccionaba, estaba temblando, yo pensaba «vamos levántate» pero no reaccionaba.
En ese instante vi que el tipo que estaba contando el dinero, por desgracia no le podía ver bien la cara, pero por su altura le calcule que medía 183 cm, era delgado y traía ropa sucia y un poco rasgada, tenía una barba como si tuviera días sin rasurarse y sin mencionar que olía fuertemente a alcohol.
En eso volteo a verme y me dijo. –¿Qué? No me digas que esto es todo el dinero que traes, solo unos míseros $50 pesos, ni siquiera me alcanza para una botella de tequila.
–Estaba muy enojado, tenía miedo de que fuera a golpearme o peor, a un a matarme. De pronto se calmó como si nada hubiera pasado y noté que me miraba.
Bueno preciosa tal vez no me pueda comprar una botella de tequila, pero me vas a calmar las ganas de tomar. Cuando lo escuche decir eso, me quede helada y por un momento recordé las palabras que me dijo aquel maldito viejo, así que no supe como lo hice pero me puse de pie y estaba a punto de correr cuando el maldito borracho me tomo mi brazo y me jalo hacia él, estaba a punto de gritar cuando me tapo la boca. Ahora camina maldita perra o si no aquí mismo te mueres, no tuve más que hacerle caso y me llevo hacia adentro del parque.
El lugar era oscuro y se sentía más frio del que hacía antes, era un lugar muy tétrico de noche, ya no era aquel parque hermoso en el que solía jugar de pequeña, ahora era un lugar abandonado y olvidado, al que ya nadie visitaba, me llevo casi a la mitad del parque y me tiro al suelo, desesperada empecé a gatear para tratar de huir de él, pero el burlándose de mí, me siguió, me tomó del brazo y me volteó dejándome boca arriba en el suelo.
Yo le suplicaba, que por favor no me hiciera daño, que si quería podía ir a mi casa y traerle más dinero, pero que por favor me dejara ir. Me contestó diciéndome
–cállate maldita perra, ya no quiero tu dinero, ahora lo único que quiero de ti, es sentir tu rico cuerpo brincando encima de mí.
No lo podía creer, cuando creía que podría recuperarme de lo que me hicieron, ahora otro tipo que ni siquiera conozco también se va a provechar de mí. Con lágrimas en los ojos empecé a gritar desesperadamente.
–Ayúdenme, auxilio, por favor alguien. –pero era inútil, como aquella ocasión nadie vendría a rescatarme.
De pronto se acercó hacia mí y sin previo aviso me empezó a besar, era horrible, podía sentir el sabor de alcohol en mi boca, trataba de quitármelo pero se aferraba a mí, su lengua entraba y salía de mi boca y de vez en cuando su lengua tocaba la mía, de pronto sentí una de sus manos tocándome los senos y con la otra tocándome mi sexo por encima de la calza.
Después de un rato dejó de besarme y me dijo. –Que ricas tetas tienes mi amor, son las mejores que me eh conseguido en meses, que suerte la mía poder encontrarme a una putita tan rica de noche, ahora si no tendré que preocuparme por pasar frio esta noche.
