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Fue Obligado a violar a mi hija Cielo Riveros X delincuentes
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Racconto82 min di lettura

Fue Obligado a violar a mi hija Cielo Riveros X delincuentes

Cielo Riveros cayó casi encima de mí; entonces el tipo me dijo: “¿A poco tú no te has cogido a esta puta? No lo creo, ¿A poco no se te antoja? Ahorita vas a ver lo que sabe hacer la piruja esta y se te concederá tu deseo de cogerte a tu propia hija jajajaja”.

El tipo que estaba detrás de mí me tomó del cabello y me hizo levantar la cara; me dijo: “¿Te gusta cómo nos estamos cogiendo a tu putita cabrón? ¡Y espérate a lo que falta, ya verás como la vamos a gozar y cómo te la vamos a dejar, pinche chismoso!”.

Tuve que ver como los tres tipos violaban a mi hija salvajemente; por más intentos que ella hacía por soltarse, no pudo hacer nada, ellos la tenían totalmente sometida.

El que la cogía por el culo le daba nalgadas, el que estaba debajo le pellizcaba las tetas y el que la obligaba a chupárselo la tenía agarrada del cabello con fuerza, tal parecía que no se conformaban con violarla, querían lastimarla, humillarla lo más que pudieran.

Unos momentos después llegó el líder, se quedó viendo lo que le hacían a mi hija, luego volteó a verme con cara burlona y le dijo a uno de sus compañeros que venía con él: “muéstrale a este pendejo los juguetitos que encontraste en la recámara de su princesita”; entonces el otro tipo sacó de una maletita un dildo, pero no era un dildo cualquiera, era un dildo gigante, de grandes proporciones, tanto de ancho como de largo; yo jamás había visto un consolador ni un pene tan grande. Los tipos se dieron cuenta de mi asombro y se burlaron de mí: “¡Imagínate guey, cuando tu princesita se mete esto en la noche, como la goza mientras tu duermes en el cuarto de al lado!”.

Siguió sacando cosas de la maletita: unas esposas forradas con peluche rosa, un dildo doble, que tenía para insertarse en el ano y en la vagina, un pene de plástico, unas bolas de las que se insertan en el ano, una gran variedad de envases de lubricante, cajas con condones y no recuerdo que otras cosas, pero eran varias. El líder me dijo: “¿Con quién crees que usaba esto tu niñita cuando te ibas a trabajar imbécil? ¿conoces a su noviecito o algo así? ¡jajajaja, eres un idiota!”.

Sus palabras calaron hondo en mí, pero me dolió más el saber que mi pequeña, mi princesa, mi dulce niñita que yo adoraba ya era una mujer que al parecer tenía muchas necesidades sexuales, porque pensé que si usaba las esposas, lógicamente alguien tenía que ayudarle. Cada vez estaba más desecho, no solo estaba había sido obligado a violar a mi hija, también me estaban obligando a ver como la violaban, tuve que ver la realidad de que Cielo Riveros no era una santa como me lo hacía creer y además tenía que aguantarme las burlas del desgraciado del Cholo y sus secuaces.

Pensé en lo que nos deparaba el destino: supuse que después de violar a mi hija en repetidas ocasiones nos matarían para que no hiciéramos nada en su contra, por otro lado, también pensé que tal vez no lo harían para poder burlarse de nosotros cuando quisieran y hacernos vivir en el pánico absoluto; de cualquier manera el futuro era negro para mi hija y para mí.

El tipo que se cogía a Cielo Riveros por el culo terminó viniéndose dentro de ella y sacó su verga chorreante, entonces el Cholo se acercó a ella blandiendo el dildo gigante y le dijo: “a ver puta, vamos a darte lo que te gusta” y sin más ni más le metió el gigantesco aparato en el ano; ella se quejó, pero de nuevo la verga que tenía en la boca apagaron sus quejidos.

El líder empujó el dildo hasta el fondo y dijo: “¡Ya lo ves puta, tienes el culo gigante y ahora vendrá lo mejor!”. Diciendo esto, se encaramó en la cama y, sin sacar el grueso consolador del culo de mi hija, intentó meter su verga ahí mismo, al principio fue difícil y escuché los quejidos de Cielo Riveros: “¡Mmmmnnngggghhh!”, pero poco a poco el Cholo fue logrando su objetivo y al final metió su dura y larga verga en el culo de mi hija con todo y el dildo adentro y comenzó a moverse adentro y afuera de ella; le ordenó a uno de sus secuaces que moviera el consolador y este lo hizo, por lo que tuve que ver como entraban en ella dos vergas: una por la vagina y otra por el culo y un dildo también; la verga que ella mamaba no la podía ver, pero si al tipo que la tenía del cabello y que la obligaba a hacerlo.

Luego, el tipo que le estaba metiendo al consolador a Cielo Riveros lo sacó y subiéndose también a la cama, hizo el intento de meterle la verga en el culo también, pero él y el Cholo se estorbaban; tuvieron la suerte de que tanto el tipejo que se la cogía por la vagina como el que la obligaba a chupárselo terminaron en ese momento; ninguno de los dos de salió, se vinieron adentro de ella obligándola a tragarse todo el semen del desgraciado ese.

Los tres se salieron de Cielo Riveros y entonces el líder se acostó boca arriba con las piernas abiertas en la cama y ordenó que hicieran a Cielo Riveros clavarse de culo en él; una vez que este la empaló, sus compinches la hicieron abrir las piernas totalmente, muy separadas una de la otra, entonces, el otro tipejo se hincó entre ellas y clavó su gorda verga también en el culo de Cielo Riveros. Ella abrió muy grande la boca para gritar, pero ya otro infeliz estaba sobre la cama, en cuclillas frente a ella y antes de que emitiera cualquier sonido, le metió su duro miembro en la boca hasta la garganta, haciendo que casi se ahogara.

Durante varios minutos, los tres hombres se cogieron a Cielo Riveros en esa posición, hasta que el que la violaba por la boca se vino, sacando su miembro y llenándole de semen la cara y los pechos. Entonces Cielo Riveros suplicó llorando: “¡Ya no, ya no por favor, ya basta, se los suplico, ya déjenme, ya no más, por piedad!”, pero eso no conmovió a las bestias, por el contrario, el líder le dijo: “Apenas estamos empezando puta, deja de quejarte que no servirá de nada, mejor flojita y cooperando para que tu papito vea lo puta que eres”. Ella volteó hacia mí y me dijo: “¡Papi, por favor, ayúdame, diles que me suelten, dales dinero o lo que quieran pero ya que me dejen por piedad, no puedo más papá, haz algo!”… Me partió el corazón ver a mi pequeña suplicándome de esa manera, pero yo no podía hacer nada, estaba atado y amordazado fuertemente, de tal manera que no podía ni siquiera moverme; agaché la cabeza vencido, pero el tipo que seguía junto a mí me tomó del cabello y me hizo levantar la cara. “¡No puedes dejar de ver, pendejo!” me dijo y me obligó a seguir viendo lo que le hacían a mi hija.

Los dos tipos siguieron cogiéndose a mi hija sin importarles sus gritos de dolor, su llanto ni nuestro sufrimiento; al contrario, gozaban humillándonos.

Al estar libre la vagina de Cielo Riveros, uno de los tipos se acercó y le metió el dildo gigante, lo encendió y este empezó a vibrar, entonces el tipo empezó a meterlo y sacarlo de ella, mientras otro le metió en la boca el pene de plástico y le dijo: “¡Traga puta, lo que te gusta!”

El líder desde donde estaba le soltó las manos a mi pequeña y le ordenó que masturbara a los tipos que le metían los juguetes en la vagina y la boca; en un principio ella trató de resistirse, pero un par de cachetadas y unos pellizcos en los senos la hicieron obedecer.

Ahí estaba mi pobre hija, siendo cogida por dos tipos por el culo, con un dildo en la boca y otro en la vagina y siendo obligada a masturbar a dos infelices al mismo tiempo. Nunca en mi vida me hubiera imaginado tener que presenciar todo eso, quería morirme; sentía que la cabeza me iba a estallar.

Tuve que ver como el líder se venía dentro de mi hija y el otro tipo que la violaba por el culo se salía para tirar todo su semen sobre el vientre de ella; también los tipos que ella masturbaba soltaron grandes chorros de semen sobre mi hija, dejándola toda llena del viscoso líquido. Pude ver como ella hacía cara de asco; pero el dildo que tenía en la boca no le permitía hacer nada.

Solamente unos segundos la dejaron sobre la cama, pues casi de inmediato el líder la jaló del cabello, bajándola al piso; le sacó el consolador que tenía en la boca y le ordenó: “¡Anda puta, chupa la verga que estuvo en tu culo, hasta que me la dejes reluciente!” Cielo Riveros ya no opuso resistencia, pude notar que comenzaba a rendirse; ella sabía que el resistirse solo le traería más castigo y de cualquier manera tendría que obedecer; así que tomó la verga del tipejo con una mano, abrió la boca y la introdujo en ella. El Cholo cerró los ojos y colocó los brazos detrás de la cabeza. Gimió: “¡aaaahhhh que rico la chupas puta, sabía que eras una gran mamadora!” Tres tipos más se acercaron a ellos y dos la obligaron a tomar sus vergas con las manos y la hicieron que los masturbara; el tercero tomó el dildo gigante que se había caído al piso, lo prendió y lo metió en el culo de ella hasta el fondo; Cielo Riveros respingó, pero no hizo nada más y continuó con la felación y las masturbaciones que realizaba. Luego este último tipo también se paró delante de ella y la obligaron a chupar las dos vergas al mismo tiempo; después le ordenaron que intercambiara y se las mamara a los que estaba masturbando y viceversa, que masturbara a los otros dos; mientras, otro se las arregló para tirarse en el piso y meterse debajo de ella y así la pudo penetrar por la vagina, la tomó de las caderas y la obligó a moverse. Así la tuvieron trabajando un buen rato mientras uno a uno empezaron a venirse soltando todos su semen en su cabello, cara, pechos, espalda y cuello, o adentro de ella; dejándola hecha un asco con tanto líquido.

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