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cielo
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Racconto66 min di lettura

cielo

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sesso italiano
2 anni fa · 337 letture · 0

 

- He visto que has pedido cita hoy con Katherine Riveros. - dijo Joaquin a Hugo mientras bebían un vino con una ración de jamón Joselito en un restaurante cercano a la oficina.

- Si, espero que Nati no se moleste. - dijo sonriendo - Tu hija mator es muy celosa con quien cree que es de su pertenencia.

- Si, es muy caprichosa, le molesta hasta que su madre y yo follemos.

Los dos rieron. A su alrededor no había nadie, pero aun así, el tono de la conversación no era muy alto.

- ¿Querrás catar a Cielo Riveros?

- Eso no se pregunta Joaquín, en cuanto pueda, ya lo sabes. Y si esta semana santa vienen Sonia y Belén, también.

- No, esta semana santa vamos al pueblo nosotros. De hecho, mañana en cuanto Cielo Riveros vuelva del colegio, nos iremos todos.

- Si, les bloquee a las tres la agenda, estoy seguro que mi cuñado les tiene algún cliente listo en el pueblo o por la zona.

Hugo sonrió asintiendo.

- Una pena, me hubiera gustado volver a estar con Belén.

- Ven al pueblo.

- Lo pensaré. - dijo sonriendo.

Brindaron y, mientras bebían, el teléfono de Joaquin sonó, era su suegro.

- Alberto… ¿dime? ¿Todo bien? Recuerda que te esperamos en casa esta tarde,tendrás que venir a tope. Yo ya he descargado hoy en Natalia, pero tengo todavía más para la pequeña de la casa.

Hugo sonrió mientras escuchaba.

- Si, si,si… todo perfecto. Ana ya se ha ido a casa, acaba de dejarnos a Victor y a mí solos en el despacho de él.

- ¿Habéis jugado? - preguntó Joaquin sonriendo y excitado.

- Sólo Victor. Yo me estoy guardando para llenar a tu hija esta noche. Llevo tres días sin follar. Tengo a Mikaela como loca masturbandose con cualquier cosa que pilla por casa.

Joaquin rió.

- Supongo que Victor lo habrá pasado en grande entonces.

Y se escuchó la voz del veterano socio hablar.

- Esta mañana temprano en el despacho la he dejado bien llena y antes de irse me ha hecho una paja con los pies,

- En eso ella es la mejor, tengo que reconocerlo - dijo Joaquin excitado y viendo como Hugo, que a su lado podía escuchar la conversación, se acariciaba el abultado bulto de su entrepierna por encima del traje - Nadie pajea con los pies como ella. - ¿Necesitas algo?

- Una promesa. Victor quiere ser el primero con Cielo Riveros. Pero el primero a primera hora.

- Bien… - sonrió Joaquín - Sin problema.

- Es un martes. Tiene colegio.

- Hablaré con sus profesores.

- Bien… - dijo Alberto - Pero que venga al despacho con el uniforme del colegio.

- Un pervertido de las colegialas. - dijo sonriendo Hugo, y de repente sintió la necesidad de que Katherine Riveros hoy le atendiera así.

- Te pagaré dos mil euros por tenerla todo el día, - escuchó decir a Victor sin inmutarse  - desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde, eso sí, solo para mí, sin nadie más. Te prometo que me limitaré a follarla y tocarla, no la pondré la mano encima, se que para eso debéis estar presentes tu o Ana. Piensalo, Es mucho más que una noche entera con uno solo.

Si, se dijo Joaquin, si un cliente quería la noche entera debía pagar mil euros, y aunque había habido noches que Natalia y Katherine Riveros habían ganado mucho más, para ser el primer día de Cielo Riveros, no estaría nada mal, y su pequeña se embolsará 460 euros a la primera.

- No habrá ningún problema, Victor. - dijo sabiendo que Alberto tendría el altavoz puesto. -Este día queda entero reservado para ti.

- Magnífico. - se oyó decir a Victor.

>> Gracias.

Y colgó.

Natalia y Katherine Riveros miraban divertidas como salían todos los alumnos del colegio.

La mayor de los Riveros  recuerda como en las últimas semanas de curso llegó a follarse a algún compañero de curso en las duchas del gimnasio al salir de clase y como se follaba a sus profesores en las aulas cuando quedaba vacío todo el centro.

Katherine Riveros nunca folló con más alumnos, pero sí experimentó la sensación de follar sobre su pupitre con sus profesores.

- ¿No echas de  menos el colegio? - preguntó Natalia.

- No, y menos los últimos meses. Aun me asqueaba follar así porque sí, por dinero o para subir nota, y aguantar a los profesores encima o detrás me repugnaba.

- O sea, que soy la más puta con diferencia.

- ¿En qué momento empezaste a gozar de veras, Nati?

- Creo que en el fondo desde el principio, desde que el abuelo me desgarró el culo.

>> ¿Tú?

- Creo que al empezar la universidad, suiza en el verano, en el pueblo, con los primos.

- ¿También con Belén?

Katherine Riveros sintió un escalofrío, miró a su hermana que la sonreía mientras terminaba un cigarro y lo tiraba al suelo aplastandolo con la punta del zapato.

- Con Belén solo gozais tú y a lo mejor mamá. Tengo pánico a esta semana santa.

- Yo la espero con los brazos abiertos.

Ambas hermanas miraron a la vez a la puerta y vieron Cielo Riveros salir acompañada del director y tres profesores más, las dos hermanas los reconocieron, habían follado con todos, de hecho siguen haciéndolo. Sonrientes se acercaron a ellos.

- Hola chicas. - dijo Fernando, el director, que cogía a Cielo Riveros del hombro sonriendo - ¿Que tal? - y las besó en la mejilla, había que disimular.

Se saludaron todos y las dos hermanas dieron también dos besos a Cielo Riveros, que asustada, temblando, con un nudo en estómago, no sabía qué decir.

- Hora de irse a casa - dijo Katherine Riveros sonriendo. - Allí comeremos y celebraremos tu cumpleaños. - había más alumnos cerca, asi que no convenía decir nada raro.

- Bueno Cielo Riveros. - dijeron sus profesores - Felicidades y hasta mañana.

Y uno a uno la dieron dos besos deseando que llegase ya el día que pudieran comprobar cómo era la niña de fogosa y si mejoraba a sus dos hermanas.

- ¿Tienen algo que hacer? - dijo Natalia mirando a los cuatro hombres.

- Lamentablemente yo tengo que irme.- Dijo Javier. - Pero otro día ven a buscar a tu hermana antes, o ven a verme en una de mis horas de tutoría, siguen siendo los martes de doce a dos. - y dando dos besos a cada una de las tres hermanas se fue.

- Bueno. - sonrió Natalia.- ¿Y el resto?

Katherine Riveros miró a su hermana resignada mientras los otros tres hombres sonreían asintiendo.

- ¿En serio?

La mayor de las Riveros  la guió un ojo sonriendo.

- Durante el día, si no nos lo busca papá, somos libres de hacer lo que queramos, cobrando o no, y si cobramos, es nuestro. - Su padre solo sacaba beneficio de lo que él gestionaba por la web; si alguna de las mujeres de su web sacaba algo por su cuenta sin que hubiera pasado por él, era íntegro para ellas.

- ¿O tú lo has hecho gratis con esos dos chicos del campus? - terminó diciendo la mayor de las hermanas.

Katherine Riveros no dijo nada. Se había llevado 400 euros por follarse a los dos chicos con condón, uno había pagado en efectivo y el otro por bizum.

- Tienes que estar a las ocho en casa, que será más o menos cuando el abuelo haya acabado con Cielo Riveros.

Todos los presentes, profesores incluidos, sonrieron, menos Cielo Riveros, que con la mirada gacha suspiró aguantando un sollozo.

- Venga Cielo Riveros, vámonos.

Y las dos pequeñas de los Riveros  se fueron mientras Natalia se quedaba con sus profesores.

- Bien… ¿Dónde lo hacemos?

- En mi despacho - dijo el director - Allí nadie nos molestará.

- Una advertencia, estoy con el tomate, asi que si tenéis reparos, nada de por delante.

- Yo no. - dijo sonriendo Fernando. - Así que elijo coño.

- Pues si os atreveis… se una forma de poder hacerlo los tres a la vez.

Y los tres hombres se relamieron excitados mientras Natalia, sabiendo lo que le ponían sus pies a Fernando, se descalzó, y con los tacones en la mano, fue entrando en el colegio seguido de sus tres antiguos profesores para follarse a los tres a la vez.

Lorena llevaba cinco años que solo follaba con Alberto y Alexandra o con quien ella quisiera, sin dar explicaciones a su marido, sin cobrar si no lo deseaba y si lo hacía, quedándose el dinero para ella pero eso si, sin ocultárselo a su marido cono el cual procuraba hacerlo siempre que fuera posible.

Esa mañana, sabiendo que Alberto se guardaba para esa tarde rellenar el culo de Cielo Riveros y no podría follarla, Lorena había follado con un repartidor de Amazon que había ido a casa a dejar un paquete. La mujer, sabiendo que subía, la había recibido desnuda. El repartidor, un sudamericano de poco más de veinte años, alto y fuerte, carne de gimnasio, pensó, tragó saliva al verla.

- Si no vas con prisa, te dejo pasar.- le dijo sonriendo y acariciando su raja del coño, que seguía depilándose minuciosamente cada semana.

El chico, no lo dudó, y casi sin terminar de entrar en el piso, Lorena empezó a desnudarle y a hacerle una mamada gozando ella al notar su boca llena de polla, pues estaba muy bien dotado, hasta que la tuvo a punto y, tras tumbarse boca arriba en el suelo abriéndose de piernas, le dejó elegir.

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