- O por arriba. - susurró aguantando un sollozo y recordando las explicaciones que venía dándole su madre desde hace tiempo de cómo era ese primer día, esa primera vez, que ella misma sufrió de manos de su propio padre y su propio abuelo cuando cumplió los dieciocho y antes padeciera la madre de ésta de su padre y abuelo, primeros en practicar esta sórdida tradición familiar de desvirgarían el día del dieciocho cumpleaños.
Era inevitable, se dijo, aunque tuviera la regla, le había dicho su madre, el día de su dieciocho cumpleaños, tocaba hacerse mujer, pero lo peor vendrá el fin de semana, pensaba la chiquilla. El viernes por la noche, llegarán del pueblo para pasar con ella el tiempo que deseen sus tíos Álvaro y Sonia y sus primos, los cuatro hijos de ambos, tres chicos y una chica, todos mayores que ella. De hecho, Belén, su prima, la pequeña de su familia del pueblo, tenía la misma edad que Natalia, llevaban apenas unas semanas, y con la cual también deberá acostarse.
Sabía que en algún momento le tocaría compartir cama con sus hermanas, y eso era algo que también se le hacía difícil, pero su prima Belén… Cielo Riveros recuerda que siempre que vienen y se acuesta con alguna de sus hermanas las oye gritar y llorar como locas y después está sin verlas varios días, y cuando vuelve a hacerlo,sus hermanas tienen aún la cara congestionada por el llanto y apenas andan, viendo siempre como sus nalgas están marcadas, laceradas, repletas de marcas carmesí y moradas tras haber sido azotadas, la práctica que más le gustaba a su prima, que no en vano es lo que ella recibe en casa.
Sus hermanas le han hablado de que a Belén, el primer día, además de su padre y el abuelo, la follaron sus tres hermanos, y que protestó tanto que la azotaron, a lo que ella respondió con orgasmos, y por eso, quiere ser azotada y azotar, encuentra así el placer, sólo que para azotarla, solo pueden los hombres de la familia y el que pague mucho.
Sin casi darse cuenta, había llegado hasta la puerta del colegio, respirando hondo, sonrió a sus compañeras según se las iba encontrando y trató de no pensar en lo que la esperaba al salir, pero no le iba a ser nada fácil.
Observando por la mirilla, Natalia se fijó en como Ana, su madre, se calzaba ante el ascensor tras salir con los tacones en la mano y despedirse de su hija Natalia con un beso en la boca. La mujer había acariciado el ano de su hija mientras se besaban para comprobar la dilatación del mismo metiendo los dedos y la chica había gemido. Al sacar la mano, notó algo de sangre.
- Date crema. - dijo sonriendo.
Natalia asintió y se quedó sola en la casa, aún le quedaba para irse a trabajar, además, Hugo iría a buscarla para ir juntos al despacho donde trabajaban, una gestoría de la que su padre era socio. La chica esperó a que su madre entrara en el ascensor y subió a la habitación para ducharse. El olor a sexo y tabaco, a pesar de haber dejado la vetana abierta pàra ventilar, era penetrante, pensó al entrar. Hizo la cama y cogió del suelo los tres condones que estaban vacíos. Una vez hubieron acabado de follarla, delante de los clientes, sonriendo, se bebió el contenido como si de un flash se tratara. Eso les encantaba a todos.
La hermana mayor se metió en la ducha y se aseó bien, lavandose el culo con gestos de dolor, Abel la tenia bien gorda, pensó, y aún hoy le dolía, pero nada como el abuelo. Parecía increíble que ese hombre a esa edad tuviera ese tamaño de polla y esa fortaleza. Recordó con un escalofrío su primera vez y como destrozó su ano. Lloró una semana cuando iba al baño a cagar, y esa tarde eso era lo que le esperaba a su hermanita. Con el tiempo ha aprendido que incluso doliendo, se goza, y por eso le encanta follar con quien sea cuantas veces sea y por donde sea.
- Bueno. - susurró para sí sonriendo y pensando en como quedará el culo de Cielo Riveros esa tarde - Cuando acaben con ella la consolaré.
Natalia le gustaba consolar a su hermana Katherine Riveros y hasta su madre cuando estas habían tenido algún cliente duro. Entraba en su habitaciòn y la besaba y lamia sus agujeros, incluso recogiendo semen si aún quedaba. Sin duda, de las tres hijas de Joaquín Riveros , era la que más gozaba con esto, tanto que en cuanto podía ella misma follaba con su padre y hasta su abuelo. Esta misma mañana ha jugado con las espinillas de su progenitor para que le quede claro que hoy en la oficina quiere sexo con él, y sabe que asi será, y que a buen seguro Hugo participe.
Salió de la ducha y se vistió con un traje de chaqueta y pantalón, sin ropa interior, por supuesto, y una camisa blanca. Descalza, sin cubrir sus pies con nada, era la única de la familia que nunca se ponía medias o calcetines, fue hasta el salón del piso de abajo a esperar a que llegase Hugo. Eran las nueve de la mañana, y entraba en una hora. No habían pasado ni cinco minutos cuando la puerta se abrió y por ella entraron su padre y Hugo sonriendo. Natalia sonrió, se levantó ya antes de que cerrasen la puerta y dijeran nada, y empezó a desnudarse mientras se dirigía hacia ellos, llegando a su altura sólo vestida con los pantalones del traje.
- ¿Aquí o donde? - dijo tras besar a Hugo mientras su padre chupaba sus tetas y desabrochaba los pantalones de la chica.
- Aquí, y deprisa- dijo Hugo separándose y desnudandose - Tenemos una reunión, ya luego podemos entretenernos más en la oficina.
Y cinco minutos después estaban los tres desnudos sobre el suelo del recibidor, Hugo tumbado de espaldas, Natalia sobre él, y Joaquin tras su hija, con su polla dentro del culo de la chiquilla que gemía excitada mientras las manos de ambos hombres recorrían su cuerpo presa del placer.
Katherine Riveros entró en el despacho del rector a las doce del mediodía tras llamar a la puerta. Desde dentro, Pedro, el rector de la universidad donde la chica estudiaba derecho, la hizo pasar. El hombre hablaba por teléfono y le hizo a Katherine Riveros un gesto con la mano, la chica, entendiendo, cerró la puerta por dentro y tras dejar sus cosas sobre una de las sillas frente a la mesa del rector, se descalzó las deportivas, se quitó los calcetines y poniéndose de rodillas, gateando como una perrita, con uno de sus calcetines en la boca, se metió bajo la mesa del hombre que ya tenía los pantalones bajados y la polla dura como una roca. Mirando el capullo sonrosado y brillante, húmedo, Katherine Riveros lo besó y pasó la lengua por él haciendo al hombre estremecer. Sonriendo, la chica cogió el calcetín de su boca y tras usarlo para meter la polla dentro, se metió luego la polla envuelta en su calcetín en la boca y empezó a chupar mientras acariciaba los peludos y sudados testículos del rector mientras éste acariciaba su cabeza con la mano libre y cerraba los ojos echando la cabeza hacia atrás a la vez que colgaba el teléfono.
- Hola Katherine Riveros,,. buenos días preciosa… hazlo despacio, anda… quiero aguantar.
Asintiendo con la boca llena, Katherine Riveros dejó de acariciar los testículos de Pedro y moviendo solo la cabeza empezó a meter y sacar la polla del hombre de su boca de forma rítmica.
La chica acudía desde que empezó a estudiar cada día al despacho del rector a satisfacer al rector.
Empezó cuando las primeras notas fueron malas. Su padre fue con ella a hablar con el rector y tras una conversación privada entre los tres, llegaron al acuerdo de que usaría gratis, solo a Katherine Riveros, siempre que quisiera si a cambio modifica sus notas cuando fueran malas. Dicho y hecho. La mediana de las Riveros tenia sexo cada día con Don Pedro usando su calcetín como preservativo, bien fuera oral, anal o vaginal. Hoy, según había entrado, mientras terminaba de hablar, Don Pedro había señalado debajo de su mesa, por lo que la muchacha sabía lo que hacer.
- Hoy es el cumple de tu hermanita. ¿No?
Katherine Riveros asintió con un gemido sin sacar la boca de la polla del hombre, que gozaba de la mamada acariciando la cabeza de su pupila.
- Bien… Bien… La que me faltaba de la familia. - dijo sonriendo, a lo que Katherine Riveros volvió a gemir asintiendo.
Don Pedro había acudido a casa alguna vez a follar a Natalia y a la madre de las muchachas, era uno de los habituales desde que Katherine Riveros empezara a practicar sexo con él a diario.
- En cuanto me avise tu padre que está en la agenda de la web… me reservaré una sesión con ella. ¿Qué crees que será mejor?
Katherine Riveros se sacó la polla de la boca y miró al rector.
