- Pues felicidades, y en cuanto tu padre habrá tu cuenta, pediré hora, ya solo me faltas tu de la casa.
Todos sonrieron, incluso Cielo Riveros, que no podía hacer otra cosa sintiendo el miedo y la vergüenza en ella crecer.
- Bueno, yo bajo ya… Son casi las ocho y tengo que abrir la portería.
>> Un placer como siempre, señores Riveros , hoy Natalia ha estado soberbia, su hija mayor la chupa como ninguna. Después de darle por culo me ha hecho una de sus mamadas tan buenas.
- Si. - dijo sonriendo Joaquín - a falta de ver como lo hace Cielo Riveros, Nati es la mejor de la familia en esas lides, sin duda.
Katherine Riveros se ruborizó, y la madre de las chicas miró hosca a su marido, pensando en que esa noche le haría la mejor mamada que le hayan hecho nunca.
- Oh querida, no te molestes. - dijo Joaquin acariciando la mano de su mujer al darse cuenta - Tu la chupas de maravilla, pero en eso, tu hija mayor, te gana. No en vano la piden siempre para eso todo el mundo. El culo ya sabemos todos que el mejor es el tuyo, pero la boca… - sonrió dando un azote en el muslo de su mujer - la boca nadie la tiene como tu hija Nati.
Todos rieron, menos Katherine Riveros y Cielo Riveros, que miraban a sus tazones de café y cola-cao respectivamente.
- ¿Se ha corrido dentro de ella? - preguntó Joaquin.
- Si, en la boca, y antes en el coño, así que aunque estuviera con la regla… yo creo que deberá tomar la pastillita.
El padre de las chicas asintió.
- Señores. - dijo Abel, el portero del edificio - Me bajo ya a abrir. Buenos días.
Todos se despidieron de él y poco después de irse de la casa, sonó de nuevo la puerta de la habitación de arriba y apareció por la puerta Natalia, totalmente desnuda, con su pubis depilado y sus pezones sobresaliendo erectos en sus grandes tetas.
La mayor de las hijas de los Riveros era la más voluptuosa. No era la más alta por poco, pero sus caderas estaban bien definidas y sus tetas eran las más grandes. La chica se acercó a Cielo Riveros y sonriendo la felicitó. La pequeña de los Riveros se levantó y abrazó a su hermana, besándola en la boca y jugando con sus lenguas, sintió el sabor al tabaco en la boca. Natalia había fumado un cigarro tras el polvo final con Abe, para quitarse el amargo sabor de la corrida. Desde donde estaba, Katherine Riveros veía la espalda de su hermana mayor y como el irritado ano empezaba a contraerse despacio. El culo era el lugar favorito de Abel, pero nunca acababa allí, prefería meterla luego en el coño o la boca, ella ya lo había comprobado varias veces desde que cumplió los dieciocho y su padre la desvirgó, como hiciera con Nati antes y como hará esta tarde con Cielo Riveros.
- ¿Lista para tu gran día? -preguntó Natalia sentándose a la mesa a desayunar como Dios la trajo al mundo y acariciando con sus pies y tras meterlos por dentro de los bajos del pantalón, las pantorrillas de su padre, sentado frente a ella.
Cielo Riveros asintió, mentía, no estaba lista, dudaba que ninguna mujer estuviera lista para ser violada, (porque era eso, una violación se decía una y otra vez desde que supo con quince años lo que la esperaría a los dieciocho) por su padre y su abuelo en una misma tarde, uno por delante y otro por detras, haciendola una mujer que pasado un mes pasaria a ser usada a placer por quien quisiera y pagara por ello.
- Bien…. - dijo Nati sonriendo y bebiendo café. - Ya verás cómo en unos meses disfrutas como la que más.
Cielo Riveros asintió. Miró el reloj de pared, las ocho, en veinte minutos saldrían de casa para irse, ella al colegio y Katherine Riveros a la universidad; Nati se arreglaría y se iría al trabajo. A sus 20 años era la secretaria de Hugo, el compañero de trabajo de su padre, uno de los clientes VIP que van a la casa.
- ¿Cuánto has ganado al final esta noche? - preguntó su padre sacando del móvil y abriendo la web que él gestiona y donde prostituye a sus dos hijas y su mujer - ¡Vaya! Nada mal… - dijo viendo los ingresos de esa noche. Todos pagaron con transferencia o Bizum - Sigues con la regla, ¿no? ¿No te han follado por delante nadie salvo Abel? ¿Cuántas veces te han dado por el culo?
Natalia sonrió ruborizada.
- Cinco… el estar con la regla ha hecho que hoy salvo Abel, que ya sabéis como es de cerdo, ninguno quisiera por delante, no ha tocado ningún otro viciosillo de la sangre.
Las mujeres de la mesa menos Cielo Riveros sonrieron, aparte de Abel, ya habían tenido a algún cliente que ha querido follar a propósito con la que tuviera el periódo.
- Han sido tres con condón, dos sin él. A Abel le hemos cobrado solo el bucal, aunque me haya penetrado por atras tambien, no se ha corrido en mi culo, así que han sido ochocientos cincuenta euros esta noche.
- Bien… Entonces… en total… te corresponden doscientos. Te hago la transferencia ahora mismo.
Natalia asintió.
- Oh, y esta noche no hagas planes,- dijo Joaquín sonriendo - tienes a otros cinco, ultimamente estas que te sales cariño; y tu Almu… tú tienes de momento tres… pero aún puede haber más.
Las dos hermanas sonrieron, Cielo Riveros notaba crecer las náuseas y el miedo en ella. Estaba ya acostumbrada a estas conversaciones, pero hoy, hoy le tocaba a ella su turno de entrar a formar parte del grupo, y en un mes, su foto con sus datos y sus medidas, pasaría a formar parte de la web de su padre y sería una más de sus putas junto a sus hermanas, su madre, su tía Sonia y su prima Belén.
- Nati… si no tienes fuerzas para ir a trabajar, hablaré con Hugo…
- Oh, no papi, tranquilo… he podido dormir un poquito entre cliente y cliente, y ahora antes de irse Abel y tragarme todo, he dormido otro poco.
Sonrió, su padre también. El hombre se levantó, haciendo a Natalia sacar los pies de sus bajos y beso en la boca una a una a las cuatro mujeres de su vida.
- Me marcho al despacho. Vamos hablando.
Todas se despidieron de él y escucharon sus pasos, era el único que podía usar calzado en casa, ellas debían de ir siempre descalzas, alejarse y salir. Cuando la puerta sonó y pasaron unos segundos, Cielo Riveros, llorando, miró a su madre.
- Mami… ¿es necesario?
La mujer, sonriendo, y tras mirar a sus otras dos hojas que sonrieron cómplices, asintió.
- Sabes que sí cielito, sabes que esto se lleva haciendo en esta familia mucho tiempo, desde que mi abuelo violase a mi madre.
Y resignada, sin decir nada más, recibiendo un beso en la boca de cada una de sus hermanas, Cielo Riveros terminó su cola-cao y subió a su dormitorio para lavarse los dientes y acabar de asearse para irse al colegio.
Cielo Riveros y Katherine Riveros salieron del piso y cogieron sus zapatos del rellano. Cielo Riveros sus mocasines del uniforme y Katherine Riveros las deportivas. En su planta no había más vecinos, y solo se subía a él con una llave, igual que para usar el ascensor o incluso acceder a la escalera de servicio. Se calzaron mientras esperaban el ascensor y guardaron silencio. Katherine Riveros miró a su hermana, que miraba al suelo con ojos tristes. La mediana de los Riveros comprendía lo que pensaba Cielo Riveros, a ella le pasó lo mismo hace poco más de un año.
En la calle, nada más salir del portal, donde saludaron a Abel, que les sonrió relamiéndose los labios, Cielo Riveros y Katherine Riveros se despidieron besándose en las mejillas. En lugares públicos, salvo que estuvieran seguras de que no las veían, había que guardar las formas.
- Venga canija -dijo la mediana de las Riveros - Sonrie, hoy te vas a hacer mujer, y nada mejor que hacerlo de mano de quienes más te quieren y mejor te conocen.
Cielo Riveros asintió sonriendo, pero con los ojos vidriosos.
- Luego te vemos al salir del cole.
Y despidiéndose, se marchó cada una por un lado, Cielo Riveros hacia su colegio, andando tardaría quince minutos, Katherine Riveros al metro, para ir a la universidad, donde estudiaba derecho.
La pequeña de los Riveros iba con la mirada perdida, sin poder evitar pensar en lo que la aguardaba esa tarde. Sabía de ese momento desde hacía ya algún año, y hasta ahora, tan cercano ya, no había sentido miedo, pero estaba aterrada. Pensar en que esa tarde iba a tener que ver a su padre sobre ella, penetrándola, notando como su polla entra dentro de su ser, como se mueve dentro… ¿Qué hará? No ha preguntado nada a sus hermanas, y sabe que seria inutil, no le dirían nada, tiene que ser sorpresa, especial, único… Y después, cuando su padre haya abandonado su interior, tendrá que ser su abuelo, el padre de su madre, quien ocupe su lugar para meter su polla en su culo, y así, hacerla una mujer. Después, y antes de cenar, su padre volvería, y de nuevo sería suya, pero ya, pudiendo elegir y usarla por delante, por detrás…
