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Cielo y los albaniles
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Racconto189 min di lettura

Cielo y los albaniles

1. ok amor ya estamos aquí y quiero que hagamos las cosas rápido ok? 2. sí señor. ¨esta niña está bien rica y aunque sea una mamadita de verga que me dé por un par de dólares quedo feliz¨ Eran los pensamientos de Toño al estar con esa pequeña a niña en el fondo de la bodega.

Toño hizo un contratiempo para quedarse más tiempo en la tienda y poder apreciar más a esa deliciosa niña. Se quedo a un lado del mostrador como que leyera el periódico que estaba en el estante.

Buenas tardes señor Manuel. Me puede vender lo que traigo en la lista por favor.

Toño escucho esa tierna y casi angelical voz y su verga se le paro de inmediato. Suerte para el que el mostrador le tapaba la parte de su pantalón donde iba guardada la verga de lo contrario lo hubiesen visto con la verga parada.

buenas tardes Cielo Riveros que dicha que vengas por aquí, claro que si princesa ya te doy lo que necesitas.

Toño no dejaba de ver a la pequeña Cielo Riveros que media el metro exacto de altura. En la posición que Toño estaba podía ver de perfil todo el cuerpo de la niña. Su carita su pancita y ese culote paradito que se le veía delicioso con ese short tan ajustado que usaba esa tarde.

Cielo Riveros noto la presencia del señor que tenía a su lado izquierdo y con toda la pena del mundo medio lo vuelve a ver, la niña observa como ese viejo le sonrió muy coquetamente y ella rápido regresa su mirada al frente del mostrador.

Toño decide salirse de la tienda antes que la niña salga, su intención es seguir a la niña y -saber dónde vive. Tres minutos después sale la niña de la venta de helados muy contenta comiéndose su paleta de sabor chicle y en la otra mano el encargo de sus hermanos.

Cielo Riveros sin darse cuenta que un viejo la viene siguiendo camina sin preocupación de regreso a casa. Ingresa al primer pasaje que son cuatro en total para llegar hasta su casa. Luego llega al segundo que se dónde está la construcción y justo en ese momento una maquina concretera es encendida y eso asusta a la niña y por reflejo suelta la bolsa donde llevaba los helados de sus hermanos. Estos caen al suelo y ensucian y se echan a perder. Cielo Riveros de inmediato se pone a llorar por lo sucedido. De pronto escucha una voz a sus espaldas.

¨Qué te sucedió preciosa? ¨

Cielo Riveros regresa su mirada a donde proviene la voz y reconoce al hombre que le hablaba. Era el mismo que le sonrió en la venta de helados.

Ella con toda la inocencia del mundo le contesta olvidando los consejos de su madre que no le debe hablar a extraños.

a extraños Se me cayeron los helados de mis hermanos, ellos me van a regañar o querer pegar. a extraños. tranquila preciosa yo no voy a permitir eso, yo te voy ayudar.

Toño tenía una oportunidad de oro en ese instante y no iba dejarla pasar.

Como me va ayudar señor? como tu quieras mi amor, si quieres regresamos a la venta de helados y te los compro de nuevo o te doy el dinero para que tú los compres. ¿Qué dices preciosa? Acepta porque si no tus hermanos te van a pegar.

Cielo Riveros sabía que ese señor tenía razón así que sin tanto pensar acepto la ayuda del extraño.

Está bien señor ayúdeme por favor. claro que si preciosa, pero tendríamos que entrar a mi trabajo para ir a traer el dinero y no te puedo dejar aquí porque aquí pasan tractores y camiones grandes que te pueden atropellar, mejor entra conmigo y vamos a traer el dinero juntos.

La niña acepta sin pensar que estaba cometiendo el segundo error de su vida.

Toño la toma de la mano y así entran a la construcción por la parte de atrás. Él no quería que nadie lo viera entrar con esa niña a la construcción. Aunque él era el jefe, pero no quería metiches para así poder hacer lo que tenía en mente con la niña.

Felipe y Sergio ni se acordaban de su hermana, ellos observando un partido de futbol en la televisión sin imaginar que su hermanita un pervertido la estaba introduciendo en una construcción para aprovecharse de ella y de su inocencia. Ya eran las 2:20 pm, ya tenía 20 minutos que Cielo Riveros salió de su casa con rumbo a la venta de helados y quien sabe a qué hora regrese a casa con el mandado de sus hermanos.

Toño lleva a la niña hasta la parte de atrás de una bodega improvisada hecha de láminas viejas y cuartones de madera. Esta bodega está detrás de unos árboles. La construyeron allí para que la hora de almorzar sea un lugar fresco para todos. Dentro de la construcción había unos diez hombres. A medida que la construcción avance se sumaran más obreros.

ven preciosa te voy a cargar para que lleguemos más rápido donde tengo el dinero.

Toño carga en sus brazos a la pequeña Cielo Riveros y puede sentir con su brazo el culo durito que la niña posee y con sus dedos logra tocar las también duritas pantorrillas que esa deliciosa niña tiene también.

Cielo Riveros se deja llevar hasta el fondo de esa fea bodega, ella eso no le importa ella solo necesita ese dinero para volver a comprar los helados de sus hermanos.

Luego de casi dos minutos caminando dentro de la bodega llegan al fondo donde guardan el cemento para la construcción. Esa parte solo puede llegar el por ser el capataz y así evitar que se roben las bolsas de cemento.

Allí baja a la niña al suelo.

ok amor ya estamos aquí y quiero que hagamos las cosas rápido ok? sí señor.

¨esta niña está bien rica y aunque sea una mamadita de verga que me dé por un par de dólares quedo feliz¨

Eran los pensamientos de Toño al estar con esa pequeña a niña en el fondo de la bodega.

Cielo Riveros no tenía ni la más remota idea de lo que tenía que hacer por dos dólares que el viejo le iba a dar. La niña cuidada por todos menos por sus hermanos estaba a unos minutos de mamar su primera verga. Ni su mama, ni su padrastro ni mucho menos sus hermanos sabían que su niña estaba a punto de desvirgarle la boquita.

iré al grano princesa yo te doy los dos dólares para que compres tus helados para tus hermanos y te regalo 3 dólares más  para ti a cambio que me hagas un favor.

El viejo comienza de bajarse el súper de su pantalón sucio y con olor a tierra y cemento. Cielo Riveros observa lo que el viejo está haciendo y se asusta.

¿No señor que hace? no preciosa yo no hare nada más que estarme quieto, tú eres la que tiene que hacer algo conmigo.

Terminando de decir eso el viejo Toño se saca la verga de su roto y maloliente calzoncillo que una vez fue blanco a hora es negro gris y hasta con hedor a miados y mierda. Caso contrario Cielo Riveros bien perfumada, bañadita y con sus ropas limpias, aunque viejas pero limpias. Y su calzoncito blanco que se le quedaba como tanga por lo pequeño que era y era su preferido ya que tenía dibujos de princesas, así como ella se veía en el espejo. Princesa que estaba a punto de estrenarse como mamadora de verga.

No señor no voy hacer eso, me pueden regañar y mi mama me va a castigar. no niña hermosa nadie te va castigar porque nadie sabrá que estas aquí conmigo. Es nuestro secreto.

Cielo Riveros no dejaba de ver esa enorme verga que el viejo Toño se había sacado de su pantalón. Tenía casi los 20 cms de largo por unos 6 de grosor. La cabeza era como de hongo y era venuda color negroso adornada con una mata de pelos púbicos blancos y negros. La niña respondía, pero su mirada estaba fija en esa verga gorda y fea que tenía frente a ella. Nunca había visto una verga en su corta vida y ahora por cosas del destino tenía la primera frente a ella y la tenía como hipnotizada.

No señor, por favor no me haga hacer eso, yo no quiero.

Cielo Riveros comienza a sollozar suplicando que la dejen ir, pero el viejo Toño no dejara ir esa palomita tierna de sus garras tan fácilmente.

Toño se acomoda entre las bolsas de cemento. a forma que la niña le quede justo frente a su verga aun estando ella de pie. El viejo abre sus piernas y con una de sus manos comienza a más turbarse la verga y con la otra le indica a la niña que se acerque.

Cielo Riveros no quiere acercarse ya le dio miedo la situación y comienza a llorar para intentar convencer al viejo para que se vallan de allí pero el viejo Toño no permitirá que esos llantos le cambien los planes.

ok chiquilla si no quieres darme besitos en mi verga te voy a llevar a tu casa y les diré que entraste conmigo aquí y que me pediste dinero para comprar helados y allí si te castigaron y te azotara tus padres. ¿Así que tú decides princesa si me das besitos en la verga y te ganas 5 dólares o que te azoten por estar aquí?

Cielo Riveros sabía que su madre era bien enojada y si se enteraba que estaba allí con un desconocido le iba a ir muy mal aparte que sus hermanos también la molestarían por mucho tiempo así que no tuvo más remedio que aceptar la indecorosa propuesta del viejo Toño.

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