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Cielo y los albaniles
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Racconto189 min di lettura

Cielo y los albaniles

1. ok amor ya estamos aquí y quiero que hagamos las cosas rápido ok? 2. sí señor. ¨esta niña está bien rica y aunque sea una mamadita de verga que me dé por un par de dólares quedo feliz¨ Eran los pensamientos de Toño al estar con esa pequeña a niña en el fondo de la bodega.

CIELO RIVEROS Y LOS ALBAÑILES

Como un descuido familiar es aprovechado por un viejo albañil para aprovecharse de una pequeña de 8 años. En un barrio de mala muerte en el corazón de la ciudad vivía Miriam Caballero y sus tres hijos. Dos varones Felipe de 17 y Sergio de 14 años respectivamente y una niña de 8 llamada Cielo Riveros.

Héctor era el padrastro de Cielo Riveros la acosaba con la vista, jamás intentaba algo con la niña, pero no podía dejar de verla cuando la chiquilla andaba por la casa con ropas cortas. El viejo de casi 50 años se más turbaba en honor a su hijastra.

La mama de la niña tenía un puesto de comidas en los alrededores de un fabrica que elaboraban ropas de exportación. allí la mujer pasaba casi todo el día, solo descansaba domingos. Héctor trabajaba de albañil.

Los hermanos de la niña eran unos amantes a los deportes, uno practicaba natación y el otro el de 14 le gustaba el basquetbol. Y se pasaban el día en el colegio y luego al terminar clases se iban a sus entrenos. Ambos jóvenes estaban en la selección tanto de básquet como de natación. El colegio donde estudiaban participaba en los juegos estudiantiles por generaciones.

Cielo Riveros era una niña hermosa, algo gordita pero muy bonita de la cara. Poseía unas piernas gruesas y duras. Su piel era blanca y su cabello negro claro. Sus labios eran muy gruesos y sus mejillas la hacían ver más tierna y gordita. Aun no tenía senos, pero se notaba que pronto le comenzarían a nacer. Los mejores atributos de la niña eran su carita linda, sus piernitas y su enorme culo. Era ese culo que a su padrastro lo tenía enloquecido. La niña acostumbraba a vestir sencillamente, en un año la niña creció muy rápidamente. Eso la obligo a usar ropas ajustadas. Sus shores y blusas eran muy pequeñas. Casi todo su armario era de ropa vieja ya que no tenía Miriam Caballero para comprar ropa por el momento. Ya que comprarle a la niña tenía que comprarles a los varones también.

Tenían pocos recursos económicos y Héctor había días que no tenía trabajo y le tocaba ayudar a Miriam Caballero en el puesto de comida.

La rutina de la familia era. Miriam Caballero trabajaba de lunes a sábado de 6 am hasta las 5pm en el puesto de comida, Héctor por días trabajaba y cuando no estaba en el puesto ayudando a Miriam Caballero. Los chicos sus clases por la mañana de 7am a 12m y por la tarde los entrenos, de 2 a 5 pm que eran lunes, miércoles y viernes. Una vez al mes les tocaba entrenar sábados. La niña que estudiaba 2 grado de primaria no hacía más que ir a la escuela y a la salida se iba también al puesto de comida de su mama.

Cielo Riveros nunca pasaba sola.

Pero un cierto día todo cambiaria la pequeña Cielo Riveros.

En la colonia donde ella vivía habían comenzado una construcción de edificio para apartamentos de alquilar para alumnos universitarios. Cerca de esa colonia había una universidad privada.

El dueño del terreno se llamaba Darío. Era un señor que tenía una buena posición económica y compro el terreno para elaborar dicho proyecto. Darío contrato a un ingeniero para hacer los planos. Y este ingeniero contrato la mano de obra para la construcción del edificio que constaría de tres niveles y en cada nivel 6 habitaciones con baño propio en cada habitación. Era un proyecto estipulado para seis meses máximo de construcción. Era como un hotel.

A principios de febrero la construcción del hotel comenzó. Entre los obreros que fueron a trabajar estaban Miguel un hombre de 40 barrigón y que le gustaba fumar marihuana, Alfonso un viejo de 60 flaco y alto que era amante del alcohol.  José un hombre flaco y desarreglado todos los días de la semana y todas las semanas del año, y no sabía hacer nada y por eso siempre era el ayudante del ayudante a sus 48 años y el más pervertido y mujeriego de todos era Toño. Un hombre de 52 años barbudo de piel morena y con varias verrugas en su rostro y que era él se iba todos los viernes a beber licor o cervezas a los burdeles más peligrosos de la ciudad. El era el capataz de la construcción.

El horario de trabajo era de 8 a las 4 de la tarde y sábados de 7 a 11 de la mañana.

Por los horarios ni los de la construcción conocían a la familia de Miriam Caballero ni la familia de Miriam Caballero sabían de la existencia de esos albañiles.

El puesto de comida quedaba a 20 minutos de la casa de Miriam Caballero caminando.

En cierta ocasión Héctor le dio curiosidad por ir husmear en la construcción, su idea era encontrar trabajo porque no mucho le gustaba estar en el puesto de comida. Una mañana de martes se fue a media mañana a preguntar si había trabajo para él y Toño quien fue que lo recibió le dio un rotundo NO.

Héctor regreso al comedor ayudar a su mujer. A mediodía Miriam Caballero o una de las muchachas que trabajaban en el comedor iban por la niña a la salida de la escuela.

oye Miriam Caballero sabias que hay una construcción de un hotel cerca de donde vivimos? no, no sabía. Deberías de averiguar si podes trabaja allí. sí, hoy fui temprano y me dijeron que no. ¿Y dónde queda esa construcción? Cerca de la venta de helados. Mandare otro rato a una de las muchachas allí para que ofrezcan la comida. ok

El mejor momento para Héctor era ver llegar a la niña de sus sueños más eróticos…Cielo Riveros.

Vestida de uniforme escolar se veía muy rica. Su pequeño uniforme abrazaba deliciosamente cada parte del pequeño y rellenito cuerpo de la niña. Tampoco le quedaba muy bien que digamos, pero para los hombres pervertidos como era su padrastro el uniforme escolar le quedaba deliciosamente bien. Su culito le quedaba más paradito y sus piernas lucían bellas debajo de esa falda escolar que no tenía más de 20 cms de largo. Sus calcetas blancas las usaba hasta unos cms debajo de sus rodillas. Su blusa blanca, su cabello lo adornaba con colitas de colores o listones grandes. A veces parecía que fuese un regalo para alguien, pero no esa era su inocente manera de vestir.

Cierto día Cielo Riveros enfermo. Amaneció con una calentura extraña que la obligo a quedarse en casa por órdenes de la mama. Miriam Caballero le llamo a su suegra para que le ayudara a cuidar a su nieta. La señora acepta no de buena manera, pero acepto solo por la mañana.

En la tarde llegarían sus hermanos a cuidarla.

Por el momento todo iba bien excepto para Héctor que no estaba a gusto saber que, si niña no estaba y el deseando irse para la casa para estar con la niña, pero Miriam Caballero no lo iba permitir así que le toco quedarse todo el día en el comedor.

Felipe llego temprano a casa y unos minutos después llego Sergio. A ellos no les gustaba estar mucho en casa peor cuidando a su hermanita. Cielo Riveros era para ellos la sirvienta de la casa. Esa tarde Felipe quería comer helado de fresas.

Cielo Riveros ve a la venta de helados y cómprame un helado de fresas y te compras una paleta pequeña para vos. Sergio también le pidió un helado para él. Pero yo no quiero ir. No me siento bien Felipe, mejor ve tu. Ve tu Cielo Riveros si quieres que dejemos ver la televisión.

La pobre niña tuvo que ir porque no quería que sus hermanos le impidieran ver sus programas favoritos de la tarde.

Esa salida le cambiaria la vida por completo a la inocente y deliciosa Cielo Riveros.

Eran casi las 2 de la tarde cuando Cielo Riveros salió de su casa a la venta de helados que estaba como a 5 minutos caminando entre algunos pasajes de la colonia donde vivía. Pero para llegar a la venta de helados tenía que pasar por la construcción del hotel.

Esa tarde la niña salió con un short de tela fresca, color amarillo y que se le metía por entre las nalgas y le quedaba muy corto como el resto de sus ropas. La blusa era negra de igual forma que su short le quedaba muy corta y muy ajustada a su pecho y espalda. Y unas zapatillas que estaban rotas por el lado de la suela. Su cabello lo llevaba adornado por un listón amarillo que hacía juego con su short. La niña se veía riquísima.

Cielo Riveros sin saber lo que estaba a punto de experimentar a sus escasos 8 años se fue a la venta de helados muy confiada y sin preocupaciones que le pasara algo.

En el mismo momento que la niña salió de su casa, Toño también iba en dirección a la misma venta de helados.

5 minutos después, Toño ingresa a la tienda a pedir una gaseosa y justo unos instantes antes de retirarse, Toño queda anonadado al ver entrar a Cielo Riveros a la tienda. El viejo no podía creer lo que sus ojos llenos de arrugas y ojeras estaban observando. Era una niña bien bonita y con un aire a inocencia pura. Cielo Riveros caminaba de manera natural con sus piernas cerradas y su culito paradito. Su cabello adornado con ese listón amarillo la hacían lucir tierna y sus ropas ajustadas todo lo contrario. Lucia provocativa para su edad.

Prima di andare avanti…

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