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Transformada en dos prostitutas 1 Hermanas en la calle
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Racconto29 min di lettura

Transformada en dos prostitutas 1 Hermanas en la calle

Nuestra hija, mientras mamaba y agitaba mi polla con toda su experiencia de años, se reía abiertamente, mientras su hermana tenía una cara de mala leche acojonante. Nunca he conocido a una niña de 5 años con las enormes ganas de follar de Cielo Riveros. Quizá, porque nadie, incluyéndome a mí, la habíamos follado en serio aún. Su coño era virgen de pollas aunque no de dildos y su culo solo lo usaba yo con cuidado, como esa tarde.

 

Las niñas saltaron de alegría y yo pensé que lo mejor que podía hacer era comprarme una vaca lechera con enormes ubres y mucha leche, porque si tenía que follarme cada día a tres mujeres…  iba a necesitar raciones extra de leche de vaca sin desnatar.

 

Al llegar al chalet de Lorena y Arturo, nuestras hijas estaban frenéticas. Nos abrieron desde dentro la verja del jardín, y ya dentro aparcamos el coche. Y por la puerta de la casa vimos salir a Lorena completamente desnuda, encima de unos taconazos increíbles. Absolutamente depilada y con varios y gruesos piercings en los labios vaginales, pezones y otros sitios, y varios tatuajes, alguno indiscreto como el situado en el Monte de Venus, una gruesa flecha señalando el coño. Detrás apareció Pablo, el hijo de 5 años, también desnudo, con su pollita dura y con un tapón en el culo, que su madre nos dijo que era para dilatarle, por si yo le quería penetrar ese culo tan inocente y ya usado.

 

Nos dimos besos y abrazos que también compartimos con Arturo (me besó en la boca) y Esther, que con su madre, y a pocos días de cumplir los 9 años, compartía sus gustos por los piercings, uno en el labio vaginal derecho y otro en el ombligo, y tatuajes, ya que tenía dos. Y nos dirigieron hacia el sótano y nos dejó impresionados el tamaño y las instalaciones que disponía ¡hasta dos duchas y unos pequeños armarios para ropa! Varios sofás de polipiel negra y cinco camillas-camastros para follar. Pero también unas vitrinas en las que se veían arneses de grandes pollas y látigos de varios estilos.

 

Al ver Arturo nuestra cara de extrañeza, solo señaló con su dedo el techo donde habían varias argollas y nos dijo:

 

– Los adultos tenemos muchas formas de vivir la sexualidad y el bdsm es una de ellas. En nuestro grupo de matrimonios incestuosos todos somos bisexuales, todos amamos el sexo sin limitaciones y es cada uno el que tiene que marcar las suyas. Aquí y en otras dos casas de amigos, tenemos orgías extraordinarias e incluso duras. Y a partir de cierta experiencia, nuestros hijos participan en ellas. Y deseamos que vosotros cuatro participéis también. A mi esposa le gusta mucho la tuya, y te aseguro que es una bisexual depravada y sin limitaciones.

 

Pero sin darle tiempo para terminar de hablar, su hija Esther dijo en voz alta:

 

– Mis padres ya me están enseñando ser masoquista. Mis muslos y glúteos ya han sido castigados muchas veces para que aprenda a disfrutar del dolor. Y cuando dentro de pocos días cumpla 9 años, ya me buscarán clientes para ser puta y poder follar por dinero. No una putita del dogging, sino puta de verdad.

 

Y al oír eso, la que gritó fue mi hija Katherine Riveros:

 

– ¡Tú ves papá!, Esther va a ser puta con 9 años y vosotros me habéis dicho que yo no lo seré hasta que no cumpla, por lo menos, los 10 años ¿por qué ella puede ser puta con 9 años y yo no, que los hago este verano…? Eso no es justo.

 

Y como nunca hay sueltos demasiados locos, Lorena se metió por el medio:

 

– Katherine Riveros tiene razón. Si os vais a meter como compañeros de nuestra pandilla de familias incestuosas y vamos a vivir una vida completamente sexual, las niñas deben entregarse al tipo de sexo que elijan, ser putas, o quedarse preñadas, tal y como ellas lo deseen. Su cuerpo es de ellas. Nosotros solo tenemos que dilatarlas, enseñarles, disfrutar de ellas y hacerlas disfrutar ¿o es que acaso nosotras no hemos sido nunca putas? -dijo mientras empezaba a acariciar y besarse con Maribel-

 

Y si, mi esposa Maribel había sido puta desde muy joven ¡y muy buena además! Pero mientras todo esto sucedía y nos hablábamos, nos habíamos ido desnudando y mi polla y la de Arturo, estaban extraordinariamente duras, y la primera en darse cuenta con una maravillosa sonrisa, fue la pequeña Esther que se acercó a mí, me cogió la polla y se la metió en la boca. Al ver esto mi pequeña Katherine Riveros (las dos eran altas, medían casi 140 cm de altura), hizo lo mismo con Arturo. Los dos padres nos miramos y sonreíamos ¡nuestras hijas nos estaban haciendo una mamada fantástica!

 

Durante más de 10 minutos, dejé que Esther me la mamase a su gusto. Se la metía en la boca, la ladeaba, jugaba su lengua con mi glande, la sacaba un poco para con sus labios replegar mi piel sobre el mismo glande, y así, poco a poco mi piel iba de delante atrás y de atrás adelante. Ya que mi grosor le impedía meterla mucho, jugaba con ella. Su mano derecha y a veces también usaba su izquierda, no solo jugaban con mis huevos, los doblaban y los retorcían, sino que algunas veces, sus dedos se metían en mi culo y era un placer extraordinario notar dos y tres dedos suyos jugando en mi dilatado culo.

 

Desde luego, la chiquilla estaba muy bien entrenada, y se notaba perfectamente que no tenía ningún complejo sexual. En este aspecto, estaba muy adelantada a mi hijita Katherine Riveros. Me miraba a los ojos y sonreía y una de las veces, se sacó la polla de su boca y con gran sorpresa mía me dijo:

 

– ¿Verdad Jordi que dejarás que Katherine Riveros sea puta cuando cumpla los 9 años? Me gusta tu hija, me la quiero follar y ser su amante y amiga. Pero también quiero compartir con ella nuestros amantes y clientes. Porque te guste o no, tu hija ya es una verdadera perra sexual, ¡mira el placer que le está dando a mi padre!

 

Giré la cabeza mientras la chiquilla se metía de nuevo mi polla en su boca y efectivamente, vi un espectáculo inimaginable. Mi hija de 8 largos años y solamente penetrada por mí hasta ese momento, estaba tumbada en una de las camillas, abrazada como una loca con Arturo, comiéndoselo a besos y totalmente penetrada por él, que debía tener un placer salvaje por la forma dura que la estaba follando. Porque se la estaba follando como si el cuerpo de mi hijita fuese el de una adulta experta y mientras, su madre, con una cara de satisfacción enorme, lo estaba grabando todo.

 

Un grito salió de la garganta de mi hija ¡se había corrido por primera vez siendo follada por otro hombre! Conmigo se había corrido muchas veces como con su madre, pero era su primera corrida con otro hombre. Su primer gran paso sexual. Ya no era solo nuestra.

 

Ese grito me excitó sobremanera y no me lo pensé dos veces. Saqué mi polla de la boca de Esther, cogí a la niña en brazos que gritaba de excitación y alegría, la llevé hasta otra camilla, se acercó su madre que me dio un beso en la boca y otro en la boca de su hija, y mientras nos acariciaba me dijo:

 

– Fóllatela duro Jordi, a la niña le gusta el sexo duro y ya verás como está preparada para ser puta. Y juntas tu mujer y yo, podemos hacer que en pocas semanas tu hija pueda serlo también. Y si te has puesto tan caliente al ver como Arturo folla a tu hija, imagina como te pondrás cuando veas a tu niña ser follada una y otra vez por gente que les paga. Y lo orgulloso que te sentirás cuando tu hijita te invite a un refresco o a comer, con el dinero ganado por sus juveniles agujeros. Ya ves lo que son las cosas, nuestras dos hijitas serán putas, antes de tomar la primera comunión.

 

Pero lo último casi no lo oí. Mi cabeza era un caos de pasiones y mi polla pedía guerra inmediata. La tumbé de misionero en la camilla y sin pensarlo dos veces me tumbé sobre ella y la penetré hasta el fondo. Naturalmente parte de mi polla se quedó fuera, pero la niña se ría y me decía:

 

– Fuerte, fuerte Jordi, ya sabes que me gusta el dolor y el placer. Dame los dos.

 

Y se lo di.

 

Ya había notado que mi polla entraba muy profundo en su boca, para su edad y para el grosor de la misma. Las dos niñas eran más altas de lo normal de su edad, sus pezones eran preciosos y muy sensibles al orgasmo, los inicios de sus tetas muy prometedores y muy abiertas, lo que denotaban que tendría unas amplias y poderosas tetas, y aunque su vagina era aún estrecha y yo disfrutaba de ella, veía en su cara que la cría era una viciosa. Me sonreía desafiante y yo me prometí arrancarle esa sonrisa.

 

Esther ya se había corrido al menos dos veces desde que nos vimos esa tarde, y mi polla entraba y salía de su agujero con una gran potencia y rapidez. Con tanta potencia, que tuve que agarrarla de las caderas para que su cuerpo estuviese un poco más quieto y cada vez que se la metía, la penetraba de golpe hasta casi atravesar la Trompa de Falopio y sacar mi polla por su estómago.

Prima di andare avanti…

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