Katherine Y Cielo Yamile Riveros es convertida en putitas
Dicen, que el que tiene un amigo, tiene un tesoro. Y que quién ofrece el tesoro, tiene amigos para siempre. Nosotros tenemos dos tesoros, nuestras hijitas. Se las ofrecemos a nuestros amigos, y nuestras niñitas se sienten orgullosas de la cantidad de. – Papá ¿de verdad estoy guapa… crees que les gustaré?
Mi hijita se mostraba ante mí, recién arreglada, lavada y perfumada por su madre, mi esposa Miriam Caballero Incluso en sus labios había un ligero toque, muy sutil, de carmín. Era finales de Marzo, ya empezaba a hacer calor y mi hijita iba muy escuetamente vestida, un escasísimo top y una microfaldita a cuadros, como las escolares, que apenas le tapaba el culo. Unos cortos calcetines blancos y zapatitos rojos con ligero tacón de 4 cm, que un zapatero, familiar de una amiga de mi esposa, había diseñado para ella y que también fabricaba para otras niñas. Por supuesto, no llevaba bragas.
Nueve meses antes había cumplido ya los 8 años. Y ya no era virgen en ningún agujero. Mi polla y los dildos de mi esposa, la habían dilatado desde hacía tiempo, y sus agujeros estaban ya preparados para ser perfectamente penetrados por otras pollas. Y hoy, mi hijita Katherine Riveros, con la envidia y la desesperación de nuestra otra hija Cielo Riveros, de 5 años, iba a ir con su madre a un Centro Comercial grande y conocido, para ser intercambiada con otras niñas por sus madres y poder tener sus primeras experiencias sexuales públicas.
Era su primer dogging, o si lo preferís, su primer cancaneo. Y como cancaneo viene de can, esa tarde iba a ser usada como una perrita por vez primera. Aunque solo estaba previsto ser usada por mujeres. Pero estaba permitido el uso de consoladores-dildos como preparativos de las próximas pollas de carne.
Me sentía orgulloso de la educación sexual que le estábamos dando a ella y a su hermana. Y de lo pervertidos sexuales que éramos su madre y yo. Dos auténticos amantes del sexo libre y sin tapujos, que habíamos decidido crear una familia incestuosa y sin ataduras morales. Metí mi mano por el ajustado top y acaricié el precioso pezón derecho de mi amada hija, mientras mi mano izquierda acariciaba su vulva con unos deseos enormes de verla estremecerse de placer. Pero mi esposa apartó mi mano y me dijo:
– Ni se te ocurra Jordi, dos veces la he dejado yo al borde del orgasmo para que esté deseando como loca ser usada esta tarde. Es su primer día y está un poco nerviosa, pero tiene unas ganas enormes de correrse. Deja que sean otras quienes lo hagan y disfruten con ella en privado. Es su bautismo público de sexo.
– Jo mamá ¡deja que papá me corra o deja que me lo haga yo! Os juro que me portaré muy bien, pero necesito correrme ya ¡estoy que me muero!
Comprendí la jugada sucia de la puta de mi esposa, sonreí y aparté la mano de su ya grueso pezoncito, no fuese que se corriese con ese juego. Mi esposa iba tan provocativa y exuberante como siempre, cogió a la niña de la mano, cogieron sus chaquetones, la subió al coche y las dos desaparecieron de mi vista. Al entrar en el salón vi a mi pequeña Cielo Riveros, de 5 largos años, totalmente desnuda que me decía sonriendo mientras se acariciaba el coñito:
– Van a tardar varias horas papá ¿podemos follar tú y yo mientras esperamos?
Y mientras me hablaba se acercó a mí, sus dos expertas manos bajaron la cremallera del pantalón y con algunos esfuerzos, sacó mi pollón y cogiéndolo con su mano derecha y mientras los dos nos reíamos, me condujo así hasta mi enorme cama matrimonial donde muchas noches dormíamos los cuatro juntos, mi esposa, nuestras hijas y yo, para gozar del sexo sin barreras.
Efectivamente, casi cuatro horas después y cuando ya la cena estaba preparaba por los acreditados chefs Jordi y Cielo Riveros, muy contenta por las dos grandes penetraciones anales que le realicé, entraron mi esposa y la debutante ninfa infantil Katherine Riveros, las dos muy contentas y mi hija, con varios paquetes de regalos de su primer dogging. Al vernos desnudos, las dos hicieron lo mismo y mi hija mayor removió mi polla, ya muy vaciada por su hermana, y mientras jugaba con ella nos contaron su debut.
– Jordi -dijo mi esposa- no solo Katherine Riveros ha hecho las delicias de cuatro mujeres y las ha satisfecho al máximo a las cuatro, sino que además y sin proponérselo, se ha hecho puta. Por primera vez le han pagado por mamar una polla. Y ya se sabe que la mujer que cobra por el sexo, aunque solo sea una vez, es puta de por vida y si a eso le sumamos los regalos por dogging ¡ya tenemos una hija puta!
Nuestra hija, mientras mamaba y agitaba mi polla con toda su experiencia de años, se reía abiertamente, mientras su hermana tenía una cara de mala leche acojonante. Nunca he conocido a una niña de 5 años con las enormes ganas de follar de Cielo Riveros. Quizá, porque nadie, incluyéndome a mí, la habíamos follado en serio aún. Su coño era virgen de pollas aunque no de dildos y su culo solo lo usaba yo con cuidado, como esa tarde.
Su cuerpo, como el de su hermana Katherine Riveros, estaban más desarrollados de lo normal, pero su vagina estaba aún bastante cerrada y necesitaba tiempo, lentas penetraciones con los dildos y mi polla, y con mucho cariño. Pero explícale eso, a una cría que desea como loca follar, que aún no es su época. Paciencia, que aún no ha llegado a primaria…
** Llegamos a la cafetería de encuentro – continuó mi esposa- y ya habían llegado tres madres con sus tres hijas y cuando aún no habíamos pedido nada, llegaron las otras dos madres con sus hijas, y todas nosotras con una pinta de putones increíble. No veas como las hijas se miraban unas a otras a ver quien follará con mi madre y si sabrán follar mejor que yo. Ya que de las 6 niñas, 3 eran debutantes. Se desafiaban con las miradas. Una de las últimas en llegar, de 9 años, cogió un cigarrillo de su madre y de repente todas se lanzaron a por sus cigarrillos ¿Te imaginas cómo miraban las personas de la terraza a nuestras fumadoras hijas de 8 y 9 años y a nosotras? Un espectáculo, y creo que todos los que las miraban, las deseaban. Y a nosotras también…
** Pero nosotras ni caso -siguió diciendo Maribel- Todas nos fuimos presentando porque como bien sabes, solo nos conocíamos y nos citamos a través de internet, mirábamos a las niñas y no sabía a quién follarme primero, así que lo hicimos a suertes. Y la madre de la cría de 9, Lara, la fumadora inicial, cogió un rotulador que llevaba y rompió una servilleta en seis trozos y puso los nombres, y a mí me tocó primero con Idoia de recientes 8 años, y a nuestra hija con la madre de Lara, que creo se llama Angus. Pagamos la cuenta y nos fuimos cada madre con la niña que le tocó en el sorteo y quedamos que, como mucho en una hora, volveríamos allí para seguir con el intercambio de hijas.
** Idoia -siguió contando mi esposa- me dijo que subiésemos al departamento infantil de deportes, que quería que le comprara una sudadera y unas camisetas. Ya ves cariño, nuestras hijas aún no son putas y ya saben pedir. Es una maravilla de niña. Ella, a pesar de su tierna edad, Lara, Esther y nuestra hija, las mejores de todas según las madres ¡unas verdaderas putas profesionales! ¡Qué placer nos dieron todas!
— ¡Tú ves papá que yo ya puedo trabajar de puta profesional! -dijo mi hija excitada-
– Hasta ahora solo te he follado yo y no muy fuerte cielo, ten paciencia -le dije yo- Pero te prometo que intensificaré mis penetraciones y follaremos cada día para dilatarte.
— Pero es que si no me folláis y me llenas de semen todos los días ¿cómo voy a quedarme preñada? -replicó mi hija- No ves que quiero quedarme preñada ¿qué quieres, que sea la última chica de mis nuevas amigas en quedarme preñada? Todas quieren quedarse preñadas y hacer porno ¿de verdad voy a ser la última?
– Pero al menos a ti ya te folla papá y yo aún sigo virgen de polla, solo follo con mamá y sus dildos de plástico -replicó la pequeña Cielo Riveros- El papá solo me mete su polla en el culo y nada más. Y no toda, aunque al menos se corre muy adentro.
Y se armó un follón entre las hermanas, y mi esposa y yo nos moríamos de risa. Qué putas nos habían salido nuestras hijas, y qué bien lo estábamos haciendo los dos enseñándoles todos los placeres del sexo, que tanto lo deseaban y con tantas ganas los recibían. Impusimos un poco de silencio y mi esposa siguió contando mientras empezábamos a cenar.
