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Orgia con jovencita Miriam Caballero en una cantina
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Racconto36 min di lettura

Orgia con jovencita Miriam Caballero en una cantina

• Vaya princesa, mira que buena estas. Ok, ok, vamos a dejarlo aquí, pero antes muéstranos las pantis, ¿o tampoco traes? Nuevamente, así, sentada, tuve que abrir un poco las piernas, para que notaran con sumo detalle la diminuta tanga que traía. Todos rieron divertidos

 

Orgia con jovencita Miriam Caballero en una cantina

Desde adolescente he sido popular entre mi grupo de amigas ya que me considero una jovencita bonita: mido 1.68, cabello lacio y rubio natural, de piel blanca y bien cuidada, ojos color verde claro, con una cintura delgada y bien formada, alta, y con unos senos, que, si bien no son tan grandes como los de otras chicas, son firmes y paraditos y con los pezones rosados y bien formados, me encanta que se me transparenten por debajo de la ropa por lo que casi no uso sostén. Pero lo que más me gusta de mí es mi trasero, mis caderas son amplias, mis piernas son largas y delgadas y tengo un par de redondas nalgas que he formado a base de ejercicios de gimnasio desde que tenía 13.

Aunque siempre he sido muy curiosa a experimentar cosas nuevas, mi experiencia en el sexo era más bien aburrida. Todo se limitaba a dejarme acariciar por algunos chicos, practicarles sexo oral y ser penetrada sin muchas variaciones hasta que se venían encima, mis novietes eran chicos de mi edad, más guapos que buenos amantes y más preocupados por su propio placer, incluso un par de ellos intentaron el sexo anal sin mucha satisfacción de mi parte, por lo que mi visión del sexo era una obligación más que, como novia, le debía a mi pareja, y aunque en lo que cabe lo disfrutaba, nunca llegué a explotar en un orgasmo.  A los 16 comencé mi carrera de modelo amateur en una compañía de una amiga de mi mamá, y aunque no soy profesional y reconocida, me llaman de vez en cuando para aparecer en algún comercial o evento de modas.

Luego de tan larga introducción les cuento la experiencia que hizo que mi visión del sexo cambiara sin que yo me lo propusiera. Ese día viernes fue la fiesta de sus 18 años de una amiga, por lo que desde la tarde me trasladé a su casa con mochila en mano y un hermoso vestido azul claro que se ajustaba a mi cuerpo y dejaba entrever mi silueta, el escote en la espalda era amplio y no permitía el uso de sostén, por lo que iba descubierta por detrás y la tela era lo suficientemente delgada como para solo usar una diminuta tanga blanca, la falda iba en diagonal y  apenas me llegaba arriba de los muslos,  total que, me veía despampanante, a mi novio se le caía la baba solo de verme en la iglesia, supongo que se imaginaba lo que iba a pasar un poco más tarde, y de lo cual ya había acordado con mi amiga para que nos prestara una habitación y coger como locos toda la noche, por lo que había pedido permiso argumentando que estaríamos varias chicas en la misma casa.

Después de la iglesia nos movimos al lugar de la fiesta, que quedaba a las afueras de la ciudad, en una zona con casas grandes de descanso alejadas una de otra y de aspecto residencial. Nos movimos hacia la fiesta donde mi novio empezó a tocarme en su auto, pero con su grupo de amigos detrás, empezaba a ponerme incomoda. Le eché bronca, y cuando uno de sus amigos soltó un comentario “tranqui, German, que al rato te la cenas completa” Ese comentario me molestó y me puse seria el resto del camino.

Unos metros después, mi novio pisó un bache y una de las llantas se ponchó, tuvimos que detenernos. Yo estaba cada vez más cabreada. Total, que ya se nos había hecho tarde, hasta que desahogando mi enojo le grité: Mierda German, vamos a llegar tarde. Él se volteó mientras sus amigos se reían al fondo. Humillado me dijo con rabia “Pues si tanta prisa tienes, adelántate, está a unas cuadras de aquí”

Roja de coraje me di la vuelta y empecé a caminar. Solo eran unas 3 o 4 cuadras, pero las casas eran enormes, y mis tacones hacían difícil caminar, volteé hacia atrás para ver si mi novio me seguía, pero ya no se veía el auto y su grupo de amigos. Empezaba a anochecer. Me di cuenta que entre la ruta, podría cortar una cuadra si me metía por una de las cuadras aledañas, así que esperando llegar a la esquina y ver la entrada de la fiesta desde allí, me di vuelta en la segunda cuadra.

Entre todas las elegantes casas, había una de ellas que estaba en construcción, cuando estaba cerca de allí, de su interior salieron tres hombres con aspecto de albañiles, los cuales de inmediato me desnudaron con la mirada en la entrada mientras subían algunas cosas a una camioneta que estaba en la calle y con material en la parte de atrás. Yo fingí no mirarlos y caminé un poco más rápido. Se escuchó como dos de ellos murmuraban algo como “que linda muñequita, si me la cogía hasta quedarme seco” lo cual me puso más nerviosa. Entre mi nerviosismo y los tacones altos que llevaba y que no estaba acostumbrada a usarlos diario, tuve que atravesar una zona de pasto donde mi tobillo se dobló y voy a dar al suelo. Dos de ellos se empezaron a reír mientras otro de ellos, un hombre viejo que parecía mayor de 50 años se acercó a ayudarme a levantar, vestía pantalón de mezclilla y su ropa lucía bastante sucia. Cuando me toma del brazo, veo que mi falda ha quedado subida y se me ve la tanga, el hombre no puede dejar de mirar, echa un rápido vistazo para cerciorarse que no hay nadie en la calle y cuando me incorporé me toma la muñeca con fuerza, con la otra mano me cubre la boca y mientras les grita a sus compañeros órdenes, veo que voltean para ver que nadie los vea y vamos al interior de la casa en construcción.

Ya adentro el líder me muestra una navaja y me amenaza con lastimarme si se me ocurre gritar.

-Tengan mi teléfono y traigo este dinero de mi bolsa, no me hagan nada por favor.

El viejo sonríe y me dice:

Tranquila bonita, como verás, estamos solos y podemos matarte si queremos, pero si eres buena, te aseguro que no te va a pasar nada.

Empecé a llorar nerviosamente, los hombres me rodearon sin posibilidad de poder escapar. El viejo hace señas para que los otros dos trabajadores se alejen un poco, y yo pueda calmarme

Tranquila, no vamos a hacer nada. Solo queremos platicar contigo un rato, princesa, para que te des cuenta que no todo en el mundo es color de rosa. ¿Ya vieron que culo tiene? Los escuchaba murmurar

No convencida del todo, sobre todo porque sus comentarios por la bajo y sus miradas de lujuria los delataban, empiezan a preguntar como si fueran amigos del colegio. Las primeras preguntas son aburridas, solo sobre cómo me llamo, donde estudio, donde vivo, de que trabajan mis padres, si tengo hermanas, etc. Algo cortada les contesto la mayoría de forma directa y cambiando algunos detalles menores.

Ellos comienzan a platicarme de su vida y sus aventuras, resaltando que ninguna de sus novias era tan bella como lo era yo, pero todos coincidiendo en que todas sus amantes eran unas putas que perdían los cascos por una buena cogida. Así me enteré que el viejo era viudo y llevaba un buen rato sin mujer, uno de los ayudantes era casado, con su esposa esperando bebé y el más joven hacía no mucho había roto con su novia.

Suena el teléfono, es mi novio que pregunta dónde estoy, el viejo le dice que le diga que me fui a mi casa, y que no me moleste, que estoy bien. O si no…… y saca la navaja para remarcar sus palabras. Tengo que mostrarme molesta y decirle que se vaya a la mierda. Para ser sincera, no me cuesta mucho trabajo. Eso hará que se cabree y deje de buscarme al menos al día siguiente.

Ya con el camino libre y sin miedo a que alguien llegue o me reporte como desaparecida, el viejo me recoge el celular y me pide que celebremos un poco, y nos pasa una botella de ron barato de la cual me hacen beber un par de tragos.  Con un poco más de confianza, comienza la ronda de preguntas más íntimas, que si ya he cogido, les respondo que sí, a lo cual siguen algunas sonrisas, que si se la he mamado a mi novio, a lo que muerta de pena les respondo que sí, por lo que se escucha una serie de silbidos de aprobación.  Que si me han dado por el culo, mintiendo les respondo que no, que les importa de todas formas. El resto de las preguntas son mucho más subidas de tono: que si he estado con más de un hombre, que sí se ha venido mi novio en mi cara o en mis tetas, que si me han amarrado, que si me he tragado una verga completa en mi boca, que si me gustaría probar algo de lo que mencionan, a lo cual niego todas las demás propuestas que me hacen, trato de que se escuche sincera mi respuesta ya que de verdad la mayoría de sus preguntas no siquiera me hablan pasado por la cabeza. El viejo menciona algo sobre que después de todo, soy una putita, fina, pero una putita, a lo que solo sonrío estúpidamente. Después de un rato de otras bromas y charlas banales, les pido que me dejen ir.

Prima di andare avanti…

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