El líder le dijo al que violaba a Cielo Riveros: “el culo es para que yo lo estrene, no te agandalles”; el tipo le respondió: “si Cholo”. Ahí confirmé que eran los maleantes de la colonia que yo había acusado en varias ocasiones, pero que lamentablemente nadie hizo nada y de alguna manera se enteraron que yo fui el que los denunció, pues el Cholo era muy conocido por sus terribles delitos que incluían robo, asesinato y violación. Me di cuenta que estábamos perdidos, supuse que después de violar todos a mi hija nos matarían y se saldrían con la suya.
Un tipo tenía a Cielo Riveros tomada del cabello y la obligó a limpiarme bien la verga: “hasta que quede reluciente putilla”, le dijo, mientras el otro la violaba desde atrás.
Unos momentos después, el tipo que la tenía del cabello la hizo enderezarse y le dijo: “muy bien, ya acabaste aquí, vamos a lo que sigue”; el que estaba atrás se salió de ella y vi que su verga erecta ya estaba llena de líquido pre seminal, él reclamó: “¡hey, no he terminado!” a lo que el otro le respondió: “ahorita le sigues, espérate”. Luego se llevó a Cielo Riveros de los cabellos y la hizo caminar hasta mi cama y la aventó sobre ella; Cielo Riveros suplicaba: “¡no, por favor, no, deténganse, no haremos nada, por favor, por lo que más quieran, ya déjenme!” esto al parecer excitaba más a los tipos porque uno de ellos dijo: “eso es, me encanta cuando suplican, sigue así mamacita”.
Cielo Riveros había quedado boca abajo sobre la cama, desnuda y con las manos atadas a la espalda, mostrando sus nalgas y su maravilloso culo a los malditos tipejos; el líder se acercó, tomó una almohada y la puso debajo del vientre de ella, dejándola con el culo levantado y las piernas abiertas; luego les dijo a los otros: “¡Es hora de estrenar este culito, espero que de ahí si seas virgen putita!”. Cielo Riveros gritó angustiada:”¡No, noooo por favor, noooo, soy virgen de ahí, no lo haga, no, se lo suplico por… ggggllllbbbb!” sus gritos fueron ahogados por una tremenda verga que le metió un tipo en la boca al tiempo que le dijo: “¡Ya cállate y chupa puta!”; tal vez por ello no se escuchó el grito que pegó cuando el líder de los desgraciados colocó su enorme miembro en la entrada de su apretado culo e intentó empalarla por ahí. Creo que él sintió que estaba demasiado apretado porque por más esfuerzos que hacía no podía penetrarla; entonces retrocedió un poco, se agachó y escupió en el ano de ella; mientras, Cielo Riveros seguía mamando a la fuerza el pene del otro individuo que la tenía agarrada de los cabellos y le decía: “¡aaaahhhh que rico chupas puta, eres una experta mamadora!”.
El líder volvió a la carga para tratar de cogerse a Cielo Riveros por el culo, pero de nuevo, después de varios intentos fallidos, sudando copiosamente retrocedió y bufó: “¡Chingada madre, está demasiado pequeño, pero vas a ver cómo vamos a hacértelo gigante puta y verás que luego hasta un camión te va a entrar por ahí desgraciada!”. Noté como mi hija trataba de evitarlo a toda costa y sus ojos estaban como platos de lo asustada que estaba, pero nada podía hacer. Tanto ella como yo llorábamos pues sabíamos que sería inevitable que el desgraciado la violara por el ano.
Mientras hablaba, el tipo se metió el dedo medio a la boca, lo sacó lleno se saliva y luego lo metió en el pequeño culo de Cielo Riveros, al mismo tiempo le dijo a uno de sus secuaces: “Ve al cuarto de esta puta y tráeme lo que encuentres que le pueda meter en el culo”, el tipo se fue y el líder le dijo a otro: “tu busca en otras partes de la casa que le podemos meter a la pendeja” y a un tercero le dijo: “tu busca en este cuarto a ver que encuentras”. Cielo Riveros respingó y movía las manos y las piernas tratando de liberarse, pero era imposible.
El infeliz líder metía salvajemente un dedo en el culo de Cielo Riveros, lo movía en círculos, lo sacaba, lo volvía a meter y a moverlo en círculos mientras decía: “¡ahorita vas a ver puta, no te la vas a acabar, este culo tiene que ser mío!”. Luego vi que metió dos dedos, por lo que supuse que el culo de Cielo Riveros se estaba agrandando por el salvaje ataque; de repente llegó uno de los tipos que él mandó a buscar cosas y le trajo un pepino, un plátano, una zanahoria y un rodillo, “¿está bien esto?” preguntó el idiota, a lo que el jefe respondió: “excelente, esto servirá”; acto seguido sacó sus dos dedos e intentó meter el pepino en el culo de Cielo Riveros, pero no pudo hacerlo, entonces, tomó la zanahoria y esta sí pudo introducirlo en el culo de ella; le dijo: “ándale cabrona, ya te cabe esto, dentro de poco será mi verga”; pero además le metió el pepino en la vagina y empezó a mover ambos adentro y afuera de los agujeros de mi hija y dijo; “esto te encanta, ¿verdad puta?”; Cielo Riveros tenía los ojos cerrados y gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas, no contestaba, no decía nada, solo se quejaba pero sus gritos no se escuchaban por la tremenda verga en su boca. Por cierto, el tipo que la obligaba a mamársela en ese momento se vino gritando: “¡aaaaaaahhhhh, así puta, asíiiiiiiii, aaaaahhhhh me vengoooo me vengoooo aaaahhhhh siiiiiii!” y sin soltar a Cielo Riveros del cabello le metió la verga hasta el fondo y la obligó a tragarse su cochino semen, pude ver cómo le escurría por las comisuras de la boca hasta el cuello, también vi su cara de asco y que tenía fuertes arcadas que tuvo que aguantar.
Cuando el tipo sacó su verga chorreante de la boca de mi pequeña, ella tosió, jaló aire con fuerza y trató de sacar el semen, pero ya no pudo, se había tragado la mayor parte, luego volvió a suplicar: “¡Por favor ya déjenme, les prometo que no diremos nada, pero ya no sigan por favor, se los suplico por lo que más quieran, yaaaaaaaa!” Ella gritó al sentir como la zanahoria y el pepino volvían a entrar en sus agujeros con fuerza desmedida y ya no pudo decir mucho más, pues un tipo gordo y alto de acercó a la cama, la tomó del cabello con una mano y poniendo su verga gorda en la boca de ella le ordenó: “¡ahora mámamela a mí putita!”; Cielo Riveros cerró la boca y apretó los labios para impedir que la verga entrara en ella, entonces el tipo le dijo: “¡ah con que rejega la perra ¿eh?, ahora verás!” y a continuación metió una mano entre el cuerpo de ella y la cama y le pellizcó una teta; Cielo Riveros se quejó pero sin abrir la boca: “¡Mmmmmnnnnn!”; el gordo no la soltaba pero ella no cedía, entonces él dijo: “Ah te crees muy lista pinche puta, a ver como haces para respirar” y entonces con la misma mano que le había pellizcado las tetas le apretó la nariz, impidiéndole la respiración y por más que Cielo Riveros quiso aguantar no pudo, tuvo que abrir la boca para jalar aire y entonces el marrano ese aprovechó para meter su verga hasta el fondo de la garganta de ella y le dijo: “¿No que no, perra?, ¡ahora trágatela toda cabrona y ni se te ocurra morderme porque te corto la lengua desgraciada!” y tomándola con ambas manos de la cabeza la obligó a chupársela.
Mientras tanto, el líder seguía metiendo y sacando la zanahoria y el pepino del ano y la vagina de Cielo Riveros respectivamente, se notaba que le dolía porque movía desesperadamente las piernas, crispaba las manos y las estiraba tratando de detener las penetraciones, pero no lograba nada.
El maldito desgraciado empezó a girar las verduras dentro de ambos agujeros de mi hija, agrandándolos; hasta que sacó la zanahoria de su ano, lo abrió con dos dedos de una mano y sonriendo volteó hacia mí y señalándolo con un dedo me dijo: “Ya está lista tu putita para que me la coja por aquí y tu verás como la estreno y cómo le va a encantar”. Yo me moví en la silla, pataleé, grité pero no se escuchó más que mi quejido; esto le agradó al tipejo que de nuevo sonrió y le dijo a su compinche: “agárrale bien la cabeza y que no cierre los pinches ojos, si los cierra le pones una patada en los huevos” y acto seguido se colocó detrás de mi princesa y sin más ni más, la penetró salvajemente, de un solo golpe, metiendo su tremenda verga hasta el fondo de su pequeño culo.
Cielo Riveros pudo sacar de su boca la verga que tenía dentro y soltó un fuerte grito de dolor: “¡AAAAAAAAYYYYYYY NOOOOOOOOOO, DUELE, DUELE GGGLLLLBBB!”. De nuevo el maldito que la obligaba a mamarle la verga la había tomado del cabello y se la metió hasta la garganta.
Cielo Riveros estaba siendo violada por el culo, con un pepino insertado en la vagina y con otro tipo obligándola a mamarle la verga y ni ella ni yo podíamos hacer nada; ambos llorábamos desconsoladamente mientras los demás tipos ya completamente desnudos aguardaban su turno; solo mantenían los rostros cubiertos y algunos se masturbaban viendo la escena; en ese momento pude contarlos bien y vi que demás de los dos que violaban a mi hija, había otros seis, por lo que en total eran ocho, pero aún no regresaba el que había ido a buscar cosas para meterlas en Cielo Riveros, por lo que supuse que en total serían nueve tipos los que estaban ahí. Uno de ellos ya se había cogido a mi hija por la vagina y según yo, el mismo se lo había hecho por la boca; luego había dos cogiéndosela, por lo que según mis cálculos, ¡aún faltaban seis por violarla!; no creí poder soportarlo.
