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Fue Obligado a violar a mi hija Cielo Riveros X delincuentes
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Racconto82 min di lettura

Fue Obligado a violar a mi hija Cielo Riveros X delincuentes

Cielo Riveros cayó casi encima de mí; entonces el tipo me dijo: “¿A poco tú no te has cogido a esta puta? No lo creo, ¿A poco no se te antoja? Ahorita vas a ver lo que sabe hacer la piruja esta y se te concederá tu deseo de cogerte a tu propia hija jajajaja”.

Estaba yo concentrado en lo que hacía cuando levanté la vista y vi que ya de nuevo uno de los tipos hacía que Cielo Riveros le mamara la verga; al ver eso, desesperado y al tener yo las manos libres no lo pensé más y me le fui encima al individuo para golpearlo; alcancé a darle unos golpes, pero los demás tipos reaccionaron y me sujetaron, momento que el individuo aprovechó para golpearme y patearme en los testículos.

El Cholo dijo: “¡Ya valieron madres!”, entonces me tiraron al piso y Cielo Riveros comenzó a gritar asustada; ellos empezaron a patearme en todos lados; yo me cubría, pero no podía evitar la golpiza que me daban; todavía alcancé a ver que un tipo se subía a la cama y empezaba a cogerse a Cielo Riveros de nuevo, pero colocó sus manos alrededor del cuello de ella, ahorcándola; pensé que hasta ese momento llegarían nuestras vidas.

Realmente no se bien que pasó, pero al parecer algún vecino escuchó los gritos de Cielo Riveros y llamó a la policía; llegaron oportunamente, si no, tal vez no lo estaría contando. Supe que detuvieron a casi todos los maleantes, incluidos el Cholo y el Chango. Espero que los refundan en la cárcel para toda la vida.

Ahorita lo que quiero es irme al hospital a ver a mi hija, pues para allá se la llevaron; a mí me trajeron acá porque en un principio creyeron que pertenecía a la banda de esos infelices, pero ya les comprobé quien soy y ya me voy de aquí.

Obligado a violar a mi hija

 

El sábado pasado, estaba yo dormido y más o menos a eso de las once y cuarenta de la noche, escuche ruidos en la parte de abajo de mi casa y me levanté, tomé un bat y fui a ver qué pasaba. Al encaminarme hacia la cocina pude distinguir la silueta de un hombre que buscaba algo en los cajones; como lo vi distraído, levanté el bat para golpearlo, pero en ese momento sentí un golpe en la nuca, todo se oscureció y creo que me desmayé.

 

No supe cuánto tiempo pasó; cuando desperté estaba en mi recámara, sentado en una silla, amarrado a la misma de la cintura y los tobillos y con las manos atrás también amarradas. También estaba amordazado. Alguien dijo: “miren ya despertó” y vi que había varios tipos con el rostro cubierto, en ese momento conté seis. Uno de ellos se acercó a mí y dijo: “si, ya despertó; traigan a la chava”. De inmediato pensé en mi hija y mi temor se hizo realidad, dos de ellos trajeron a mi hija Cielo Riveros jalándola con fuerza. Ella lloraba y solo vestía un short azul y una camiseta blanca; ella es apenas una jovencita de 17 años, delgada y de bonito cuerpo; sus pezones se transparentaban en la camisetita y noté que ellos la miraban morbosamente. Los tipos estos la aventaron al piso hacía mí y uno dijo: “ahora verás cabrón, lo que les pasa a los que se meten con nosotros”. Fue ahí cuando pensé que tal vez eran los tipos que denuncié por varios delitos cometidos en la colonia y temí por mi vida y la de mi hija, pero no me imaginaba todo lo que nos harían estos sujetos.

 

El tipo que siempre hablaba y que parecía el líder le dijo a mi hija: “A ver pinche puta, desvístete”. Yo reclamé enojado de que la trataran así, pero la mordaza no dejaba que se escucharan mis gritos y solo pude moverme fuertemente en la silla. Otro de los tipos me dio un golpe en la cara y me dijo: “¡Quieto perro, o te calmas o le ponemos una madriza a la putita de tu hija!” Tuve que aguantarme el coraje y quedarme quieto esperando a ver que iban a hacer estos desgraciados.

 

Cielo Riveros no obedeció, llorando le dijo al tipo: “¡No por favor, no nos hagan nada, váyanse!” El tipo se burló de ella: “Si nos vamos a ir putita, nada más que le enseñemos a tu papi lo que sabes hacer y cómo te haremos gozar; ¡encuérate o te madreo y luego de todos modos te encueramos nosotros!”.

 

Como Cielo Riveros seguía hincada y sin obedecer, el tipo le ordenó a sus secuaces: “¡madréense al Papá mejor!” y en ese instante comenzaron a lloverme golpes y patadas en varias partes del cuerpo hasta que Cielo Riveros gritó: “¡No, deténganse, no, ya, haré lo que quieran pero ya no le peguen!”. Los tipos dejaron de golpearme y el líder dijo: “Muy bien puta, así me gusta, que seas obediente y de una vez te digo que si vuelves a desobedecer los madreamos hasta dejarlos muertos, ¿entendiste?” Cielo Riveros solo movió la cabeza afirmativamente; lentamente y sin dejar de llorar comenzó a quitarse la blusa mientras los tipos la veían morbosamente y comenzaban a bajarse los pantalones, sacando sus vergas erectas y se masturbaban ahí enfrente de nosotros. Yo cerré los ojos, pero más tardé en hacerlo que en sentir un fuerte golpe en el estómago que me dejó sin aire. El tipo que estaba junto a mí me tomó del cabello y me dijo: “Vas a ver todo lo que vamos a hacer y no puedes cerrar los ojos, la próxima vez que te vez cerrándolos le rompo el hocico a tu muñequita pendejo”.

 

Ya Cielo Riveros se había quitado la camiseta y se estaba bajando el short, únicamente traía una tanguita blanca que casi dejaba que se le viera todo; el short quedó en el suelo y entonces comenzó a quitarse la tanga; los tipos parecían perros en brama todos con los pantalones y trusas abajo y masturbándose viendo a mi hija.

 

Cielo Riveros se quitó la tanga y quedó totalmente desnuda frente a mí y a esos desgraciados; ella se tapaba con sus brazos los pechos y su triángulo del sexo.

 

El líder se le acercó por detrás, la abrazó para tomarla de las muñecas y la forzó a poner los brazos atrás; la sujetó fuertemente con una mano y la otra la pasó hacia adelante y comenzó a acariciarle los pechos mientras le decía algo al oído; luego fue bajando la mano hasta llegar a la entrepierna de ella y comenzó a acariciarle el clítoris; imagino que le ordenó abrir las piernas, ya que ella lo hizo de mala gana y seguía llorando; alcancé a escuchar que ella suplicaba bajito: “No, por favor, no, déjeme”. El tipo no hizo caso y metió un dedo en la vagina de ella, la hizo respingar; el empezó a dar vueltas para que todos viéramos lo que hacía, deteniéndose más tiempo frente a mí, viéndome retadoramente y esbozando una sonrisa malévola mientras Cielo Riveros había cerrado los ojos y seguía llorando.

 

Durante varios minutos el desgraciado estuvo acariciando a mi hija por todo el cuerpo, el clítoris y la vagina y de repente se detuvo, la tomó del cabello y la obligó a hincarse frente a mí; en ese momento me di cuenta que otro de los tipos estaba tomando fotos de ella desnuda y otro más tenía una cámara de video y estaba grabando todo. El infeliz me miró sin soltar a Cielo Riveros y me dijo: “De seguro crees que esta putita es virgen todavía ¿verdad?” No hice movimiento alguno y esto lo enojó; me dio una cachetada y me gritó: “¡contéstame cabrón!, ¿crees que esta pendeja sea virgen o no?” moví la cabeza afirmativamente y entonces él le gritó a mi hija: “¿Eres virgen pendeja?” Cielo Riveros bajó la vista y no contestó y entonces él se burló de ella: “¡Que vas a ser virgen pinche puta!” y la soltó dándole un empujón.

 

Cielo Riveros cayó casi encima de mí; entonces el tipo me dijo: “¿A poco tú no te has cogido a esta puta? No lo creo, ¿A poco no se te antoja? Ahorita vas a ver lo que sabe hacer la piruja esta y se te concederá tu deseo de cogerte a tu propia hija jajajaja”.

 

Todos los tipos rieron burlonamente y se acercaron más. El líder le ordenó a Cielo Riveros: “Sácale la verga a tu Papá y mámasela”; Cielo Riveros se le quedó viendo asombrada sin decir ni hacer nada; yo protesté diciendo que no, pero solo se escuchó: “¡nnnnggg,nnnggg!”; entonces el tipejo le dijo a otro: “Dale con el cinto” y este obedeció; se quitó rápidamente el cinturón y con él le dio un fuerte cintarazo en la espalda a mi hija; ella se quejó y arqueó la espalda del dolor y el líder de nuevo la tomó del cabello y poniendo su cara frente a la de ella le gritó: “¡Cuando yo te ordene algo me obedeces pinche puta!” Cielo Riveros lloraba y le dijo: “si, si está bien, ya, haré lo que diga”; “¡Y cuando te dirijas a mí dime Señor, ¿oíste puta?!¡Eso también va para ti imbécil!” dijo, señalándome con un dedo. “Si señor” respondió Cielo Riveros sumisamente sin dejar de llorar; entonces bajó mi pants y mis boxers, sacando mi verga flácida; noté que ella pasó saliva antes de tomarla con la mano y empezar a acariciarla mirando hacia otro lado. El líder de nuevo le ordenó: “¡Chúpala puta!”; entonces Cielo Riveros cerró los ojos, tragó saliva y dirigió mi verga hacia su boca y despacio la metió en ella; pude sentir la humedad y el calor de la boca de mi hija y casi de inmediato tuve una erección; Cielo Riveros me miró como reclamándome, pero por más que traté de evitarlo fue imposible; entonces ella la sacó se su boca y los tipos vieron mi pene erecto, por lo que rieron burlonamente; uno de ellos dijo: “a este cabrón ya le urgía cogérsela mira”. Cielo Riveros volvió a metérsela y comenzó a mamármela, causándome mucha satisfacción.

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