La agarré de la cintura, la puse a un costado, ella protestó porque quería seguir mamando, le dije que si quería, daríamos otro paso hacia la felicidad…me miró, sonrió y me dijo que sí, que ya, que quería todo de mi… me quedé echado boca arriba y la coloqué a la altura de mi verga, dura y bien parada, le dije que se agachara y sintiera la punta de mi verga en su vaginita…lo hizo, con mi mano derecha moví mi verga para que recorra toda su vulvita, especialmente los labios de su vagina, metí un dedo de mi mano izquierda en la parte superior de la vagina y le toqué y froté el clítoris, ella deliraba, yo me moría de placer y ganas de penetrarla, le veía la carita de gusto y la verga latía fuertemente…le dije que se fuera agachando poco a poco, sus labios se fueron abriendo, mi verga entrando lentamente…calentita, mojadita, apretadita…la agarré de la cintura, giré, bajé mis pies de la cama, me paré, ella, por reflejo, me abrazó y puso sus piernas alrededor de mi cintura, para no caerse …volteé, la coloqué en el borde, y, de un solo golpe, se la clavé hasta el fondo, sin contemplaciones, hasta me dolió la verga al desgarrar el interior de esa vaginita virgen…ella gritó, lloró, pero no pudo hacer nada para evitar la invasión total de su virginidad, su niñez, su pureza, su inocencia…me quedé quieto un momento, bien en el fondo, para que le pasara el susto y el dolor…me miró con sus ojitos llorosos y me dijo: -papito, me dolió, pero Mayra me dijo que era así…y después es rico…no le contesté, simplemente comencé a sacar y meter, sacar y meter, apretarle los pezones, sobarle las preciosas nalgas, meterle un dedito en el culo…el Sildenafil funcionaba a la perfección, la verga seguía poderosa, horadando el interior de la nenita y llenándola de nuevos placeres…y el semen inundó la vagina, se mezcló con la sangre y los fluidos de Lizette, mi nueva hijita putita…eso le decía…Lizette, ahora eres mi hijita y mi putita, sólo mía…si papito, me contestaba, soy tu hijita y tu putita, ¡qué rico eres papito!…
Cuando sentí que había descargado el último chorro de semen, saqué la verga, me volví a echar boca arriba, la puse en posición 69 y nos dedicamos a tragar todo lo que habíamos producido…cremoso, aún tibiecito, el sabor de la mezcla de su vagina, también presente en mi pene y alrededores nos encantó y no paramos hasta no dejar ni una gota…ella se reía, gritaba, me decía que me adoraba, que siguiera haciendo lo que Mayra le había contado…le dije que teníamos que descansar un rato, que nos podíamos bañar juntos, tomar desayuno, que eran las 10 de la mañana, que aún teníamos dos horas para estar juntos, hasta que su mamá llegue para almorzar y que, si quería, podía regresar en la tarde…gritó:- Siiii, papito, esto es riquísimo, que bueno que me caí de la bicicleta…me gané un premio, un papito muy cariñoso y lechero…nos bañamos, nos jabonamos uno al otro, nos manoseamos, lamimos, besamos, chupamos…luego desayunamos, me hizo muchas preguntas sobre el sexo, lo que sentía mientras yo la tocaba, los orgasmos…
Le dije que mejor salga a bicicletear para que los chicos no la estén buscando, que Mayra seguro estaba espiando por su casa a ver si conocía a su papá, que yo ya era viejito y necesitaba descansar…que, si podía y quería, regresara a la tarde, sino mañana…me dijo que le dolía todo el cuerpo, se me ocurrió que un masaje tántrico podía ser muy efectivo…le dije que, si regresaba, le iba a hacer un masaje que la iba a relajar y quitar todo el dolor y le iba enseñar a ella, para que me lo haga también a mí…se alegró mucho, se colgó de mi cuello, me dio un largo beso en la boca…me dijo: -Más tarde vengo, papito…bajamos, abrí la puerta, miré si algún chico ya estaba en la calle, esperé que pase una vecina, saqué la bicicleta, ella salió rápido, se subió en la bici y se fue…
Ufff, me encantaría que regrese, pero, ahora, necesito un largo descanso… ¡Qué rico!
Katherine Riveros, un volcán de 9 años 3
Intercambio de masajes eróticos…¡¡¡Ufff!!!. Cuando la nena se fue, me eché a descansar, pero, de inmediato, pensé que, si iba a regresar a las 3 de la tarde, tenía que almorzar al mediodía, y algo suave, porque sería muy grave que me diera un ataque, en plena acción, por no haber terminado la digestión; salí hacia el restaurante y, me acordé que ella me había dicho que vivía “a la vuelta” y me señaló hacía la zona por la que me encontraba; pensé que debía tratar de verla para decirle que mejor fuera sin bicicleta para que sea más fácil entrar a mi casa sin ser vista y, si alguno de sus amiguitos la veía, dijera que por la caída le dolía la pierna…
Almorcé, regresé a mi casa y, como sabía que su mamá salía poco antes de las 3 de regreso a su trabajo, a 20 para las 3 fui a la tienda de la esquina, compré un refresco y me senté a tomarlo en una banca de cemento que hay frente a la puerta; de allí se ve con claridad toda la cuadra…a 10 para las 3, salió una señora joven de una de las casas, acompañada por Lizette…debo decir que la mamá tiene un muy buen lejos, pero, yo soy muy fiel…la mamá se despidió con un beso de la nena, subió a su moto y partió…ella entró a la casa y salió con su bicicleta…me paré y le di el alcance, le dije lo de la bicicleta, regresó y la guardó, mientras yo caminé hacia mi casa…
Me paré en la puerta y, de pronto, la vecinita bailarina de 9 años, de la que hablé en una narración, salió a la puerta de su casa, me vio y comenzó su show; se pasó las manos por el pechito, luego, con ambas manos se jaló hacia abajo el short, agarrándolo de la parte delantera, sobre los muslos, y tocando su conchita…pensé que era un buen aperitivo, la verga comenzó a despertar… Lizette volteó por la esquina, la vecinita la vio y corrió a su alcance…siguieron acercándose conversando…me metí a mi casa, dejé la puerta junta, subí y me puse a mirar por la ventana, pero sin que ellas me vieran…cruzaron hacia el frente, llegaron a la puerta de la casa de la bailarina, Lizette le explicó algo, se agarró la pierna, se despidió, esperó que la niña entre a su casa, miró hacia mi ventana, le señalé la puerta, ella corrió y entró…
Mientras subía, tomé mi obligado sildenafil…, llegó a mi lado, me agaché, me abrazó y besó muy cariñosamente…le pregunté que le había dicho la vecinita; me dijo que la había estado esperando para hacer carrera en bicicletas, pero que, al verla venir a pie, se le acercó para pedirle que traiga la bici, que también quería contarle lo último que le había hecho su papá…que ella le explicó lo de la pierna… ¡¿Lo que le había hecho su papá?! … Resultó que la bailarina erótica era nada menos que Mayra, gracias a quien Lizette me había “adoptado” y que, aparentemente, no se satisfacía sólo con la leche de su papá…y yo, viejo baboso, pajeándome mirándola, sin atreverme a nada más…
-Papito, estoy lista para mi masaje y para aprender cómo hacértelo a ti…le dije que tenía un video, una clase de masaje tántrico para hombre, que mejor lo veíamos y así ella iba a aprender, en una lección teórico-práctica…veíamos una parte y ella la practicaba conmigo, hasta el final y después, yo le hacía el de ella… le expliqué que en el masaje tántrico a la vagina se le dice Yoni y al pene Lingam…Fuimos a mi oficina, una habitación en la que tengo la PC y una especie de camilla para masajes, que compré hace dos años, cuando una ex alumna me comenzó a hacer masajes completitos…hasta que la preñaron y se fue a vivir a otra provincia con el marido… la uso algunas veces para ver porno y pajearme…la PC ya estaba conectada al televisor de 50 pulgadas y el video listo para verse. Me desnudé y eché boca abajo en el mueble, inicié la reproducción; en el video, una “enfermera” masajea a un joven…
