Katherine Riveros es una putita de 9 años me llevo al cielo sexual
Si no me conoces, te diré que soy un viejo de 72 años, vivo solo y durante el año de cuarentena me convertí en un súper pajero y actor porno (mi verga)…
Era una mañana tranquila, yo, leyendo narraciones en esta comunidad y tocándome suave la verga, cuando escuché los gritos de los chicos del barrio; chicos de entre 5 y 11 años, la mayoría mujeres, que se pasan todo el día jugando vóley, haciendo carreras, con scooters, bicicletas…en fin, es un loquerío…
La voz de una niña gritó: -Eres una gorda y todo el grupo repitió: Gorda, Gorda… la gorda contestó: – Y tú una potona… Potona, potona… Esa palabra me interesó, me acerqué a la ventana y vi que los niños estaban en un círculo y, en el medio, una nenita levemente gordita, de cabello largo, carita redonda, blanquita, vestida con una camiseta rosada pegada que le permitía ver dos botoncitos, futuras deliciosas tetas y un short negro, que dejaba al descubierto un par de piernas torneaditas, largas y que cubría, hasta donde podía, un espectacular culo, un par de nalgas redonditas, grandes, que levantaban la camiseta y se querían salir del short…me quedé impresionado frente a esa obra maravillosa de la naturaleza…mi verga se endureció de inmediato y mis amantes manos procedieron a frotarla salvajemente hasta hacerla emitir chorros de cremoso semen, que, como siempre, lo deposité en el recipiente que tengo para ese fin, para luego tragármelo sin desperdiciar gota alguna…
A partir de ese instante, la potona se convirtió en el blanco de mi atención, mis sueños, mi morbo y mis pajazos diurnos y nocturnos… la grabé, le tomé fotos, y me puse a admirarla durante sus recorridos en bicicleta… es un espectáculo delicioso, sobre todo, cuando usa vestido…al pedalear, se sube el vestido y muestra sus muslitos, su entrepiernas, las nalgas que no puede cubrir el calzón, la vulva gordita apretadita por la tela del calzón y, en el medio, una rajita que se mueve al ritmo del pedaleo…no me puedo resistir…
Hace dos días, como siempre, muy temprano, mientras los otros chicos aun dormían, ella ya estaba bicicleteando, ataviada con un vestido negro…y yo, en mi ventana, mirándola y masturbándome…de espaldas atrae el gran culo que resalta y, de frente, todo lo que ya describí…qué rico…cada vez que la veía de frente, la velocidad de las manos aumentaba y las ganas de eyacular se hacían más inaguantables…se acercaba el final, sentía la leche recorrer mi interior buscando la libertad, la verga me picaba más…la miraba, me pajeaba, la miraba, se me salía el semen…
Un gato cruzó la pista, la nena, para no atropellarlo, movió violentamente el timón y la bicicleta derrapó, ella voló, cayó de rodillas, giró, levantó y abrió las piernas, el primer chorro de leche salió violento, rumbo al recipiente… la nena se levantó, su rodilla derecha se veía roja, ella lloraba, no había nadie más en la calle…sin pensarlo, tomé el short de mi pijama, me lo puse y bajé corriendo; llegué al lado de la niña, la ayudé a pararse, jalé su bicicleta a un lado, le pregunté dónde vivía, me dijo que a la vuelta, le dije que la acompañaba para que su mamá la curara, me dijo que su mamá estaba trabajando, le pregunté por su papá, me dijo que no tenía, no había nadie en su casa…
No me quedó otra alternativa que llevarla a mi casa, la llevé al baño y se sentó en el sanitario, seguía llorando; me agaché frente a ella, luego de echar agua en un cubo, agarrar una botella de alcohol y un jabón; le lavé la rodilla y parte del muslo que se había arañado de dónde salía un poco de sangre…la suavidad de su piel y el tocar su muslo, hizo que mi verga comience a endurecerse, le lavé hasta mucho más arriba de la zona afectada, un buen rato para que esté bien limpio, la otra piernita, por si acaso…lenta, suavemente, mirando su conchita, tocándola en cada movimiento de la mano…sintiendo reventar la verga…; luego, le dije que le iba a echar alcohol, que le iba a arder un poquito, pero que le iba a soplar para que no sintiera tanto…ella ya no lloraba y colaboraba…le eché el alcohol…gritó que le ardía, le comencé a soplar…fui subiendo por el muslo, seguí soplando… tenía muy cerca de mi boca esa conchita virgen y gordita, ese culo hermoso…yo soplaba…al soplarle en la conchita, sentí como un suspiro por parte de la nena…me sentí incómodo en esa posición y decidí llevarla a la sala para echarla en un sillón…
Le dije: – Vamos y la agarré de la cintura para pararnos, al hacerlo, ella estiró su mano y se cogió precisamente de mi verga que estaba al palo…volteó, miró y me dijo: – Te has hecho pis… recién miré y me di cuenta que mi short estaba totalmente mojado con mi semen; su mano se impregnó de mi leche…ella abrió y cerró su manito y los hilitos de semen se podían ver…abrió los ojos, me miró con una carita de haber descubierto algo nuevo y me dijo:- Esto no es pis, es leche de tu pene y esto es tu pene, mientras señalaba mi verga dura…me sorprendió, le pregunté de dónde sabía ella eso; me dijo que su amiga Mayra le había contado que su papá, desde hacía tiempo, le regalaba la leche de su pene todos los días, que era una leche bien rica, bien espesita y pegajosa, así, como esto; que para que su papi le diera la leche ella tenía que chuparle el pene y, cuando se ponía duro, le chupaba más rápido y su papi le regalaba toda su leche…que ella quería esa leche pero que no tenía papá…
Mi mente era, en ese momento, una tormenta de pensamientos de todo tipo…antes de poner en orden mis ideas, ella me preguntó cómo se me había puesto duro y salido leche si nadie me lo había chupado; le expliqué que yo tenía que regalar mi leche todos los días, pero como no tenía a quién dársela, me la sacaba con mis manos, la echaba a un recipiente (traje y le mostré el recipiente, en el que estaba el primer chorro del pajazo que ella había provocado) y me la tomaba yo mismo; ella metió su manito, recogió el semen con tres dedos y se lo metió a la boca…dijo que mi leche era bien rica, pero que estaba fría, que Mayra le había dicho que era calentita…me miró, pensó y me dijo: -Ya está…tú vas a ser mi papá de leche…yo te la chupo todos los días y me regalas tu leche…
No aguanté más; me saqué el short, mi verga y toda la zona estaba manchada con semen…el morbo me invadió, le dije que pasara su lengüita por allí y que probara mi leche…así lo hizo, me lamió y chupó los huevos, el bajo vientre, el cuerpo de la verga, los pendejos (vello púbico), mientras decía: -rico, rico… mientras yo le sobaba su conchita sobre el calzón, le metía un dedo a su culito (no me atreví a más)… al final me preguntó por dónde salía la leche, le señalé el glande…me dijo: -¿Por el mismo sitio por dónde sale la pis?; le contesté que sí, entonces pasó su lengua por el glande, abrió sus labiecitos y se lo metió…ufff, sólo le pedí que no me muerda ni sople…sentir, después de muchos años, una boquita inexperta chupando, mamando, succionando, apretando con sus labios, metiendo y sacando mi verga, fue un momento eterno, celestial, puro y, a la vez, morboso, delictivo, penado con cárcel…¡Penado con cárcel! Quise sacar mi pene de su boca, pero ella lo apretó, succionó y mi leche brotó potente, a pesar de mis años, y llenó la boquita de mi nueva “hijita de leche”, que no dejó caer ni una gota, la saboreó y la tragó con una sonrisa…
