Desde la primera nenita a la que tuvo la oportunidad de tener entre sus manos, a la que visito algunas veces más en secreto termino por mudarse de ciudad
Richard llego a una comunidad rural, se instaló en una residencia cerca de una escuela primaria para tener más acceso a las nenitas.
Entro a trabajar en dicha escuela como un obrero, el más joven de todos, a sus 20 años, musculoso, piel canela, tatuajes, cabello rapado, con su overol gris y sus guantes amarillos.
En ese lugar se fijó en una nena en particular, Cielo Riveros, 6 años, chiquita, rubia, cabellos rizos que siempre llevaba en dos coletas con lazos, el uniforme de vestido azul marino, camisa blanca y medias hasta las rodillas la hacía ver hermosa
Siempre buscaba la manera de verla al llegar y al irse por las tardes y fijarse en su horario diario.
Entro en contacto con ella
– Hola nena, como te llamas.? – dijo el
– Cielo Riveros
– y que edad tienes.?
– Tengo 6, voy a primer grado de la escuela y tu.?
– me llamo Richard, tengo 20 y soy el que mantiene limpia tu escuela
– aaaaaaaaah.!!
A diario fue el mismo sistema, para ganarse su confianza, durante dos semanas
Una tarde la abordo diciéndole
– nena, y tus papas a qué hora e vienen a buscar a la salida.
? Porque siempre te veo hasta tarde aquí.
– mis papas no me vienen a buscar, a mi me pasa buscando una vecina que pasa por aca saliendo de su trabajo creo
– hmmmm ok.
– y donde vives tu.
!? Si quieres yo te llevo a tu casa cuando salgas.
Yo salgo a la misma hora que terminan las clases
– le preguntare a mi mama.
Paso el fin de semana y llegado el lunes Cielo Riveros le dio la gran noticia al moreno conserje de que su mama había dicho que si, solo si no habría problemas.
– no, claro que no, yo puedo llevarte, solo que al salir deveras esperarme a que yo me cambie ok.?
– ok.
Nos vemos ahora a la salida señor
– llámame Richard
Esa tarde Richard espero a Cielo Riveros a la salida
– acompáñame a mi local para cambiarme.
Y nos vamos.
Al llegar al sitio donde Richard se cambiaba comenzó por quitarse las botas, bajar el cierre del overol, sacar sus fuertes brazos y dejarlo caer por su amplia espalda hasta que cayó al suelo, mientras Cielo Riveros sentada a su espalda lo observaba en quedo vestido solamente con su franelilla y un bóxer blanco y debajo una erección.
Se giro hacia ella y se acercó, llego cerca de ella, alzo un brazo y tomo su pantalón del ropero, se lo puso y termino de vestirse mientras ella no sacaba sus ojos de el
Tres días después de la misma rutina Richard salió con Cielo Riveros camino a su casa pero tomo un desvió aprovechando que las clases terminaron más temprano
– acompáñame a mi casa un momento, debo llevar la ropa sucia de trabajo y ducharme, y después nos vamos a tu casa.
– ok
Al llegar a la habitación de Richard entraron, el dirigió al cuarto de baño, desvistiéndose poco a poco frente a la niña.
Quedando solo con un pequeño bóxer negro le dice
– quieres darte una ducha conmigo, el agua aquí es rica y calientica, anda ven.
Se acerca a ella y comienza a quitarle el uniforme, deja caer su vestidito y saca su camisita blanca, sus zapatos y sus calcetines, dejándola con su ropita interior de color rosado
Entraron en la ducha solo con su ropa interior, el musculoso cuerpo de Richard era hipnotizante para la pequeña nena quien se dejaba llevar inocentemente.
Las manos del enorme moreno recorrieron la piel blanca de la niña, recordando la primera vez que el tuvo a una niña en sus manos, se arrodillo detrás de ella posando sus labios sobre su cuello.
Soltó sus colitas y dejo caer su cabello sedoso, recorrió su imberbe pecho plano.
Su erección rosaba las piernas del infante mientras las manos del hombre bajaban su última prenda de tela dejándola completamente desnuda
Richard se levantó casi doblando la altura de Cielo Riveros se colocó delante de ella y con sus manos bajo su propio bóxer, liberando su enorme y grueso pene frente a la niña
– quieres tocarlo.
!? Veras que te va a gustar.
Ella alzo temerosa sus manos y las poso con cuidado sobre el miembro grande y erecto de Richard quien sintió un corrientazo por toda la columna al sentir las manos de esa nenita sobre su verga
– Ufff, si nena.
Anda acércate, dale besitos aquí en la puntica
Ella obedecía a todo lo que el hombre le pedía.
Se acerco y poso sus labios sobre la punta de su miembro, aspirando el olor a hombre que despedía la carne morena, caliente y palpitante de Richard
– Oh, si, asi.
Ahora abre la boquita grande y mételo.
Siiiiiiiii, eso, así, chúpalo Cielo Riveros como si fuera una paleta de caramelo.
Ooooh dios, se siente tan rico tus boquita sobre mi verga, siiii, sigue haciéndolo así, tómalo también con tus manitas mientras lo chupas.
Ella torpemente obedecía a su instructor, su pene palpitaba dentro de la boquita calidad de Cielo Riveros, comenzando a brotar sus jugos sobre su lengua que ella se tragaba gustosa, saboreando el néctar que su hombre le regalaba, era algo nuevo para ella, algo único y extraño.
– ven, vamos a la cama, vamos a pasarla rico los dos durante el rato que tendremos juntos
La llevo en brazos y la recosto sobre su cama, dejando sus piernas al borde de su cama, se arrodillo frente a ella, se las abrió y hundió su cara en medio de ellas, sus labios besaron y rosaron la rosada vagina, su lengua roso su diminuto clítoris, su nariz aspiro profundamente el olor dulce y tierno de la infancia
Cielo Riveros se estremecía con cada caricia que la lengua de Richard le daba, su vagina se volvía cada vez más babosa con la saliva del gran conserje moreno y musculoso de su escuela.
Eso a ella le estaba empezando a gustar, se sentía rico
– Aaaaah.
!! Oooooooh.
Hmmmmm señor Richard, eso que me está haciendo se siente raro
– te gusta mi amor.!?
Cielo Riveros – creo que si.
No lo se
– a mi me encanta comerme tu cuquita.
Unos minutos después de estar comiéndose la virginal vagina de Cielo Riveros, Richard se levantó y se colocó sobre ella en un dificultoso 69 en el que su pene entro lo más que pudo en su boquita mientras la punta de su lengua jugaba con el clítoris rosado, sus piernas abiertas a los lados de la cabeza de Cielo Riveros, su espalda arqueada al máximo, sus manos apoyadas en el colchon al tiempo que ella lo sujetaba por las caderas y los fuertes gluteos de el
– hmmmmmmmm, aaagggg, uuuuuuuuum.
Era lo que se escapada de la garganta de ella mientras el movía su cadera arriba y abajo
– hmmmmmmm dios, que rico, estas demasiada sabrosa mi niña
Por ser un don juan y estar siempre preparado Richard siempre tenía lubricantes y condones preparados, para cualquier ocasión, pero el prefería clavar a nenas como Cielo Riveros al natural completamente, sin condón y con su saliva como lubricante
Se situó entre sus piernas, besando suavemente sus labios, acariciando su delicada piel, su cadera se movía hacia delante y hacia atrás, su pene se refregaba sobre la caliente vagina de Cielo Riveros esparciendo los jugos por toda la piel
– ya es hora mi amor, te voy a convertir en una mujer completamente y serás totalmente mía y yo seré tuyo.
– como seria eso.!?
– voy a poner esto (señalando su pene) dentro de eso (señalándole la vagina)
– pero no se puede, usted es un hombre muy grande
– créeme que si se podrá.
Y veras como lo vas a disfrutar.
– no mejor no, ya tengo que irme
Sin hacer caso de sus palabras Richard con destreza movió su cadera y coloco sus 19cm en la entrada de la vagina de Cielo Riveros.
Presiono varias veces para irla preparando, 3 o 4 veces, y para la 5ta vez la beso y dejo caer su cadera sobre ella, la pequeña vagina de Cielo Riveros se rompió debido a la invasión repentina del enorme pene de Richard, que solamente entro la cabeza y un par de centímetros más.
Cielo Riveros intento gritar, moverse y zafarse del peso de Richard pero la fuerza tremenda del hombre no se lo permitió.
Las caderas de Richard subieron nuevamente para dejarse caer metiendo mas de su pene dentro de ella, la vagina de Cielo Riveros se estiraba tanto que sus labios externos se confundían con los internos, su clítoris estaba tenso casi a punto de romperse y su himen era sometido a presión constante
