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Cielo Riveros me hacen una Violación doble en una noche
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Racconto41 min di lettura

Cielo Riveros me hacen una Violación doble en una noche

– Mira putita como me tienes, de pronto se empezó a quitar el cinto y pude notar un gran bulto en su pantalón. – eres una putita bien rica, con solo verte en bikini haces que piense miles de cosas, mmm que rico se te ve tu culito, bien marcado y tus tetitas ni se digan, de todas mis alumnas tu eres la que más me pone caliente.

 

Cielo Riveros me hacen una Violación doble en una noche

Hola me llamo Cielo Riveros, tengo 18 años, Soy una chica tranquila y divertida, me gusta salir a pasear con mis amigas y estoy en el equipo de natación de la universidad.

Bueno déjenme contarles sobre mí. Asisto a la universidad y estoy en el primer semestre. En cuanto a mi aspecto mis ojos son de color café, mido 160 cm, mi piel es morena, cabello corto, a la altura de mis hombros de color castaño, soy delgada con buena cintura y unas bonitas piernas, unos pechos medianamente grandes y una colita ligeramente proporcionada pero que aun así me hace ver bien, cosa que todo mundo nota por la ropa que me gusta usar.

Últimamente había estado un poco mal en la escuela debido a que se acercaban las competencias de natación y no asistía a varias clases, pero trataba de no atrasarme tanto y enviaba mis trabajos con una amiga de mi salón, la mayoría de mis maestros no se quejaban pero había uno que me hacía pasar malos momentos porque no aceptaba mis trabajos y para acabar ya había tenido varios problemas con él. En una ocasión mientras me alistaba el viejo de la clase de cálculo 1 se metió al baño donde estaba, por suerte tenía ya puesto el brasier y mi pantalón, pero aun así no fue impedimento para que me mirara de una forma lujuriosa, después de un breve momento grite muy fuerte y salió corriendo, pero para cuando llegaron mis amigas no pudieron verlo.

 

Me asusté mucho, aunque algunas chicas dijeron en forma burlona, que eso era muy excitante, pero la verdad yo no lo veo así, el tipo es un viejo de 52 años, algo canoso, blanco y delgado, con una barba larga, cuando hablaba soltaba mucha saliva y era algo asqueroso, sin mencionar que cuando sonreía mostraba sus dientes amarillos ya que siempre se la pasaba fumando.

 

Por suerte esa fue la única vez que me paso, pero varias amigas me contaron que no era la primera vez que hacia eso, varias chicas se habían quejado con el director por lo que hacía el maestro pero nunca se demostró nada.

 

Dos semanas después, con la competencia a unos cuantos días, practicábamos casi a diaria, sin embargo, una compañera me aviso que tendríamos la práctica por la tarde a las 5:00 pm ya que a esa hora no hace tanto calor y el sol ya no pega de lleno en la alberca.

 

Al llegar a la piscina se me hizo extraño no ver a ninguna de las chicas, pero no le di mucha importancia, en lo que llegaban fui a vestirme. Para esa ocasión, traía un bikini de dos piezas, a pesar de que el reglamento nos pide usar un traje de baño, nuestra entrenadora nos permite llevar bikinis para los entrenamientos. Pasaron como 45 min. Y aun no llegaba nadie, así que decidí no esperar más y regresar a mi casa; cuando de pronto escuche que alguien venia, para mí sorpresa voy viendo que se trataba de mi maestro de cálculo 1 y algo insegura le pregunte:

 

– Maestro ¿qué hace tan tarde en la escuela?

 

– ahh Cielo Riveros, vengo a dar clases particulares para los que andan mal en mi materia y tu ¿qué haces por aquí sola?

 

– Hoy tocaba práctica de natación pero no asistió ninguna.

 

De pronto note que me miraba de la misma forma de aquella ocasión en el baño y un poco asustada le dije que me tenía que retirar porque se me hacía tarde.

 

– mmm ya veo, ahora que me doy cuenta, tú también andas muy mal en mi materia, ¿por qué no te quedas a una clase? Tal vez puedas subir de calificación.

 

– No en verdad no puedo ya es un poco tarde y tengo que regresar a casa.

 

Pero de pronto me tomo de uno de mis brazos y me jalo hacia él, en ese momento grite pero con su otra mano me silencio. Trate de librarme pero me sujeto muy fuerte y me era imposible moverme.

 

Susurrándome en el oído me dijo:

 

– De hecho nadie del equipo de natación vendrá todo fue una mentira para estar tú y yo solos en la escuela, ahora te llevare a los vestidores y te daré un curso especial solo para ti.

 

Al escucharlo decir eso, me asuste demasiado y trate de golpearlo con el brazo que tenía libre pero fue en vano. De tanto tratar de librarme termine cansándome más, cosa que aprovecho para llevarme al vestidor de chicos, al entrar me aventó al suelo y mientras trataba de levantarme cerro la puerta y puso candado.

 

Me puse histérica y mientras estaba distraído aproveche para golpearlo, pero se dio la vuelta rápido y me tomo de las muñecas.

 

– Jejeje veo que no eres solo una carita dulce, también eres muy agresiva –Y  acercado su cara a la mía me robo un beso

 

– Es un cerdo, como se atreve a tratar así a sus alumnas –Enojado por lo que le dije, me dio una bofetada y de lo fuerte volví a caer al piso.

 

– Eres una maldita perra, como te atreves a faltarme el respeto, deberías estar agradecida por el curso que te daré para que no repruebes mi materia. Así que prepárate porque tengo un amiguito que te va a enseñar muchas cosas.

 

No sabía qué hacer, no podía pensar claro por la situación en la que me encontraba.

 

– Mira putita como me tienes, de pronto se empezó a quitar el cinto y pude notar un gran bulto en su pantalón.

– eres una putita bien rica, con solo verte en bikini haces que piense miles de cosas, mmm que rico se te ve tu culito, bien marcado y tus tetitas ni se digan, de todas mis alumnas tu eres la que más me pone caliente.

 

– Eres un viejo pervertido, como te atreves a… –En ese instante se abalanzo sobre mí, y empezó a tocarme toda.

 

– Suélteme maldito, auxilio, auxilio, ¡ayúdenme!

 

– jajaja grita todo lo que quieras nadie vendrá a ayudarte, aparte me excita escucharte pedir ayuda.

 

Enojada le propine una cachetada, que se escuchó en todo el vestidor. Enojado se quitó encima de mí y fue hacia un escritorio.

 

– ¡Este es el momento! –pensé, me incorpore de inmediato y corrí hasta la puerta pero al querer abrirla note que estaba cerrada con candado. Cuando de repente, el viejo me tomo del cabello y me tiro de nuevo al piso.

 

– Con que intentas escapar perrita, de nada servirá, tú sales de aquí hasta que yo termine contigo

 

–Me junto las manos y con una soga me las amarro a uno de los tubos donde colgamos las toallas.

 

– esa bofetada tuya me dolió pendeja, pero esto evitara que me interrumpas de nuevo.

 

Sentada en el piso y con mis brazos estirados por la atadura, no permitía que me moviera, estaba muy asustada y nerviosa, me miro directamente a los ojos y sonrió burlonamente. Suavemente empezó a acariciarme los senos por encima del mini top con sus dos manos haciendo círculos con ellos.

 

– ¿Que me está haciendo?, déjeme ir, por favor… -mi actitud valiente de pronto cambio a la de una chica tímida e indefensa.

 

– esto apenas comienza nena –me dijo en tono burlón. -mmm putita, que ricas tetas tienes, como me moría por tocártelas me dijo mientras me las apretaba.

 

Después de sobarme todo lo que quiso, comenzó a subir mi top lentamente, desesperada trataba de impedírselo pero me soltó una bofetada, siguió subiendo mi bra hasta dejarlo en mis brazos que se encontraban estirados por arriba de mi cabeza, dejando mi torso al descubierto.

 

– mmm que calientes se sienten tus tetas, que rico par de melones tienes mi vida no se ven tan grandes cuando están cubiertos por toda tu ropa.

 

Yo miraba asustada lo que me estaba haciendo y de vez en cuando observaba la expresión de su rostro. Era horrible tenía una mirada aún más lujuriosa y daba la impresión de que estaba imaginando miles de cosas.

 

De pronto noté como con su mano derecha se sacaba una navaja del pantalón, me la mostro y me dijo –si decides portarte mal de ahora en adelante tendré que utilizar esto… Con el filo de la navaja comenzó a pasarla por mi cuello y fue bajando hasta llegar a mis pechos. En ese momento me solté llorando, estaba temiendo lo peor, que me fuera hacer daño. El viejo vio como mis lágrimas comenzaban a resbalar por mis mejillas y acercando su boca a mi cara, lambio el rastro que las lágrimas dejaban.

 

Después de eso clavo su mirada en mis pechos de nuevo y sonriendo metió la hoja de la navaja por el canal de mis pechos dejando la parte del filo contra la tela, haciendo un movimiento fuerte corto mi sujetador por en medio. Mis pechos dieron un pequeño rebote haciendo que las copas del sujetador cayeran a los lados y dejando completamente mis pechos al aire.

Prima di andare avanti…

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